El presidente estadounidense afirmó que pondrá en marcha “la operación económica más devastadora jamás emprendida” contra Teherán. También advirtió que los países y empresas que mantengan vínculos financieros o comerciales con Irán enfrentarán fuertes represalias.
El anuncio fue realizado a través de Truth Social, donde Trump sostuvo que Irán desaprovechó las oportunidades que, según afirmó, Estados Unidos le había ofrecido para alcanzar un acuerdo. “Hoy anuncio la operación económica más devastadora jamás emprendida contra país alguno. Se tratará de una guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes”, afirmó el mandatario.
Trump también apuntó contra terceros países. Advirtió que cualquier Estado que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos u organismos gubernamentales proporcionen algún tipo de asistencia a Irán enfrentará “enormes consecuencias económicas”.
La decisión representa una profundización de la estrategia estadounidense contra Irán, en un conflicto que se acerca a los seis meses y que continúa sin una salida diplomática definida. En los últimos días, además, Trump había afirmado que no existían conversaciones en curso con Teherán, mientras Irán mantiene su posición respecto del estratégico estrecho de Ormuz.
La presión económica se suma al bloqueo y a las restricciones que Washington viene aplicando sobre Irán. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ya había anticipado la semana pasada que la administración Trump preparaba medidas de una magnitud inédita.
“Vamos a aplicar medidas como nunca se han visto en la historia del aislamiento económico de un país”, había declarado Bessent. Según explicó, la estrategia combinaría un aislamiento económico sin precedentes con el bloqueo del estrecho de Ormuz, una vía fundamental para el comercio energético internacional.
Desde Teherán calificaron de “fracasada” la política de presión económica impulsada por Washington. Autoridades iraníes sostienen que el cambio hacia una ofensiva económica refleja el fracaso de los objetivos alcanzados mediante la vía militar.
La disputa tiene además una dimensión internacional por el impacto que las restricciones sobre el estrecho de Ormuz pueden generar en el comercio y en los mercados energéticos. Antes del conflicto, alrededor de 130 barcos atravesaban diariamente ese paso estratégico; en agosto, el tránsito llegó a caer hasta ocho embarcaciones en un día, según datos citados por Reuters.
