El dato surge de un estudio de la Universidad Nacional de Avellaneda, que analiza el deterioro de las condiciones económicas de los adultos mayores. El informe también advierte sobre el crecimiento del endeudamiento entre quienes cobran jubilaciones.
El fenómeno se suma a un escenario de creciente vulnerabilidad económica entre los adultos mayores. De acuerdo con el análisis, más de un millón de jubilados tiene actualmente algún nivel de endeudamiento, una situación que refleja las dificultades de numerosos hogares para cubrir sus gastos habituales con los ingresos provenientes de la jubilación.
El regreso al mercado laboral después de la jubilación no necesariamente responde a una única causa. Algunas personas mayores continúan trabajando por decisión personal, para mantenerse activas o complementar sus ingresos. Sin embargo, el informe de la UNDAV pone el foco en quienes se ven obligados a hacerlo ante la insuficiencia de sus haberes para afrontar el costo de vida.
La situación también fue registrada en otros relevamientos recientes. Un informe periodístico publicado en mayo señaló que más de un millón de jubilados continúa trabajando, y que alrededor del 80% de ese grupo lo hace por necesidad económica. Entre las actividades aparecen empleos informales y trabajos realizados a través de plataformas digitales, como transporte y reparto.
El fenómeno supone, además, una transformación de la etapa jubilatoria: personas que habían dejado el mercado laboral vuelven a generar ingresos mediante changas, trabajos independientes o actividades registradas, muchas veces en condiciones diferentes a las que tenían durante su vida laboral activa.
El informe de la UNDAV también advierte sobre el crecimiento de las deudas entre los adultos mayores. La situación se inscribe en un deterioro más amplio de la capacidad de pago de los hogares argentinos.
Los datos disponibles muestran que el endeudamiento familiar aumentó fuertemente durante los últimos años. Un informe de Equilibra difundido en julio señaló que la mora de los créditos al sector privado con atrasos de tres meses o más pasó del 2% en noviembre de 2024 al 9,7% en mayo de 2026. Entre las personas, la morosidad llegó al 16,1%, mientras que en las entidades no financieras alcanzó el 30,3%.
En el caso de los sectores de menores ingresos, el crédito aparece cada vez más como una herramienta para cubrir gastos cotidianos y no únicamente para financiar bienes de mayor valor.
El dato de los 27.000 nuevos trabajadores jubilados no significa, por sí solo, que todas esas personas hayan regresado al empleo exclusivamente por necesidad. El contexto económico, sin embargo, ayuda a explicar por qué el trabajo vuelve a aparecer como una alternativa para una parte de los adultos mayores.
