El sismo, con epicentro en el departamento de Chocó, es el más potente registrado en el país en lo que va del siglo XXI. Causó estragos en el suroccidente colombiano, dejó decenas de heridos y afectó seriamente la infraestructura y las comunicaciones aéreas.
Un violento terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia este lunes y dejó un saldo trágico de al menos 111 personas fallecidas, registradas principalmente en la ciudad de Pereira.
El temblor, cuyo epicentro se situó en San José del Palmar, en el departamento de Chocó, y a una profundidad de 103 kilómetros, es considerado por el Servicio Geológico Colombiano como el evento sísmico más potente registrado en el país en el siglo XXI. Ante la gravedad de los daños, que incluyen 87 heridos, más de 1.500 viviendas afectadas y más de una veintena de réplicas, el Poder Ejecutivo declaró la situación de desastre nacional para agilizar la asistencia y destinar recursos de emergencia a las zonas afectadas.
El presidente Abelardo de la Espriella asumió la conducción directa del Comité Extraordinario para el Manejo de Desastres y anunció que coordinará personalmente la respuesta sobre el terreno. El movimiento telúrico no solo provocó evacuaciones masivas en Bogotá y en la costa atlántica, sino que sus ondas se percibieron claramente en países vecinos como Ecuador y Panamá.
Las secuelas operativas se extendieron rápidamente a la infraestructura crítica: se suspendieron las operaciones en los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura para evaluar posibles fallas estructurales, mientras que la administradora del Sistema Interconectado Nacional reportó masivos cortes de energía eléctrica en once departamentos del suroccidente del país.
La emergencia alteró por completo la vida cotidiana en la nación, al punto que la División Mayor del Fútbol Colombiano resolvió reprogramar toda la jornada deportiva en solidaridad con las víctimas y las familias damnificadas.
En tanto, diversas autoridades locales, como la alcaldía de Cali, desplegaron drones para monitorear el colapso de fachadas e infraestructuras urbanas. Ante el complejo panorama, la Cancillería colombiana confirmó un amplio respaldo de la comunidad internacional, destacando el contacto permanente con más de una docena de gobiernos de la región y del resto del mundo que ya pusieron a disposición ayuda humanitaria y logística para hacer frente a la catástrofe.
