Una semana después de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que azotaron al país, las esperanzas de hallar sobrevivientes se desvanecen. La prioridad del Gobierno se traslada a la atención de los damnificados, mientras la ayuda internacional fluye en medio de alertas sanitarias y denuncias de corrupción.
El Gobierno de Venezuela declaró este miércoles un período de duelo nacional de siete días tras los potentes terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio. Al cumplirse una semana de la catástrofe, las autoridades actualizaron el balance de víctimas y fijaron como prioridad absoluta la protección de los sobrevivientes instalados en campamentos transitorios.
“En homenaje a la memoria de las víctimas, he decidido decretar Duelo Nacional por siete días», anunció Delcy Rodríguez, mandataria encargada del país, a través de sus redes sociales. «Nuestra prioridad es una sola: proteger la vida de quienes sobrevivieron, de las familias que hoy se encuentran en campamentos transitorios y de quienes aún necesitan un lugar seguro”, enfatizó.
El devastador balance oficial
Según el último informe presentado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, las cifras oficiales reflejan la magnitud del desastre:
Fallecidos: 2.295 personas.
Heridos: 11.267 ciudadanos.
Damnificados directos: 12.841 personas.
Desaparecidos: La plataforma civil
Desaparecidos Terremoto Venezuela reporta que 40.271 personas siguen sin contacto, de un total de 56.030 reportes iniciales (15.759 ya fueron localizadas).
En el aspecto operativo, más de 4.000 funcionarios venezolanos y cerca de 4.100 rescatistas internacionales de 30 países han logrado rescatar con vida a 6.461 personas. Actualmente se encuentran activos 25 campamentos de refugio distribuidos en La Guaira (13), Distrito Capital (8), Miranda (2), Carabobo (2) y Yaracuy (1), con planes de expandir su capacidad en los próximos días.
Rescate al límite: Entre el milagro y la resignación
A pesar de que las posibilidades de encontrar vida bajo el hormigón se reducen drásticamente con el paso de las horas, los milagros aún ocurren. En Caracas, un equipo de rescatistas de Jordania logró extraer con vida a un niño de 3 años, identificado como Klieber Morán, tras permanecer una semana bajo las ruinas.
Sin embargo, el panorama general se torna sombrío. El equipo de rescate de Países Bajos (USAR) dio por terminada su misión al considerar que las probabilidades de supervivencia ya son casi nulas y que el país requiere ahora asistencia humanitaria de otra índole. De igual forma, brigadas de Ecuador y Estados Unidos suspendieron operaciones en un edificio colapsado de Macuto (La Guaira) tras pasar 40 horas intentando rescatar sin éxito a una madre y sus tres hijos. «Lo que encontraremos ahora es la muerte», lamentó el mayor Jorge Montanero, líder de la delegación ecuatoriana.
Alerta por colapso sanitario y brotes epidemiológicos
Las agencias internacionales han encendido las alarmas por las precarias condiciones de los refugiados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que al menos tres centros de salud quedaron completamente destruidos y otros seis operan de manera parcial. Christian Lindmeier, portavoz del organismo, advirtió sobre el riesgo inminente de propagación de enfermedades como la malaria, sarampión, fiebre amarilla y dengue debido al hacinamiento, el colapso del sistema sanitario y las bajas tasas de vacunación previas.
Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó de manera urgente una recaudación de 50 millones de dólares para garantizar el sustento alimentario de medio millón de personas durante el próximo trimestre.
Cooperación internacional y reapertura clave del puerto
Para agilizar el ingreso de suministros ante las restricciones del aeropuerto de Caracas, un contingente de marines de EE. UU. trabajó en conjunto con las autoridades locales para reabrir el estratégico Puerto de La Guaira. Las instalaciones ya recibieron al buque de guerra USS Fort Lauderdale, que transporta equipos de emergencia.
Además, el Departamento de Estado de EE. UU. duplicó su presupuesto de asistencia para esta crisis, elevándolo a más de 300 millones de dólares.
En paralelo, España confirmó el envío de ayuda para instalar un hospital de campaña en Valencia destinado a cirugías de emergencia, partos y atención psicológica. Para centralizar y transparentar los recursos económicos enviados desde el exterior, el canciller Yván Gil anunció la habilitación de un portal web oficial vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores y a una cuenta bancaria de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe).
Escándalo de corrupción en la zona de desastre
En medio de la emergencia, el Ministerio de Interior y Justicia confirmó la detención de cuatro funcionarios del CICPC (Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas) en el estado La Guaira.
Los efectivos fueron grabados por la comunidad mientras se apropiaban de miles de dólares en efectivo ocultos entre los escombros de un edificio destruido.
El vicepresidente Diosdado Cabello repudió categóricamente el hecho, señalando que los agentes «estaban cometiendo actos impúdicos, indecentes e inmorales en la zona de la tragedia».
