Melisa Heredia fue aceptada como querellante en la causa por el crimen de su hija de 14 años. Apuntó con dureza contra los cuatro detenidos y denunció complicidad generalizada en la vivienda: «Mi hija pidió ayuda y nadie hizo nada».
A poco más de un mes del brutal crimen, Melisa Heredia, la madre de Agostina Vega, habló por primera vez con los medios. Destrozada por el dolor, la mujer exigió la pena máxima para los responsables y desmintió con firmeza los rumores malintencionados que circularon en torno a la menor y a su entorno familiar.
«Les tienen que dar perpetua, porque me hicieron un daño enorme. Yo a mi hija no la voy a ver más. La extraño todos los días de mi vida», expresó en diálogo con un medio nacional.
El dolor se profundiza ante una fecha trágica que se avecina, ya que este mes Agostina iba a cumplir 15 años. Su madre reveló que ya tenía organizada su fiesta y que incluso había elegido el vestido, un detalle que vuelve todo aún más doloroso para una familia que actualmente permanece bajo tratamiento psicológico.
La reconstrucción judicial, liderada por el fiscal Raúl Garzón, sostiene que el principal acusado, Claudio Barrelier, utilizó la relación de confianza que mantenía con la familia para engañar a la adolescente el pasado 23 de mayo. Ese día, el grupo había compartido un partido de fútbol y un cumpleaños familiar en barrio Villa Azalais.
Según la hipótesis de la causa, Barrelier aprovechó ese contexto para convencer a Agostina de encontrarse a solas más tarde, bajo el pretexto de preparar una sorpresa para su madre. Cerca de las once de la noche, la adolescente le dijo a Heredia que iría a la rotisería de su abuelo, pero en realidad se subió a un remís que la trasladó hacia la zona indicada por el acusado.
Una de las pruebas centrales en manos de los investigadores es un audio que la menor envió a sus amigas antes de salir. En ese mensaje, confirmaba que se encontraría con “el novio de mamá”, en referencia a Barrelier, para armar dicha sorpresa.
Heredia comenzó a sospechar cuando el propio remisero se comunicó con ella para detallarle dónde había dejado a su hija. De inmediato se dirigió a la comisaría, aunque cuestionó severamente las demoras policiales, asegurando que la tuvieron desde las cuatro y media de la mañana hasta casi las nueve para tomarle la declaración.
La querella apunta no solo contra Barrelier, sino contra todo su entorno cercano. Actualmente, la causa tiene a cuatro personas detenidas: el principal imputado; su pareja, Marianela Palmero; Osvaldo Fassetta, quien residía en el lugar del hecho; y Soledad Andreani, expareja de Barrelier.
Una de las evidencias más contundentes que maneja la fiscalía es un mensaje de texto que Palmero le envió a Barrelier durante la noche del crimen, donde le preguntaba explícitamente por un grito. Este elemento contradice por completo su declaración inicial, en la que aseguró no haber escuchado ruidos extraños. Además, las pericias acústicas oficiales confirmaron que los pedidos de auxilio desde el dormitorio eran perfectamente audibles desde los distintos sectores de la vivienda.
«Para mí hay más involucrados. Mi hija pidió ayuda y nadie hizo nada. ¿Cómo nadie va a escuchar a una nena de catorce años los gritos?», reclamó con indignación Heredia.
Finalmente, la madre de la víctima también apuntó contra un hombre llamado Ricardo Moreno, a quien vinculó de forma directa con el financiamiento y el entorno del principal sospechoso, sentenciando que exige su detención y que la investigación avance con la pena máxima para cada uno de los implicados.
