El exmandatario uruguayo expuso en el Coloquio de IDEA donde recalcó la importancia de que prevalezca “la paciencia, la prudencia y el equilibrio”.
El expresidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, disertó este miércoles en el primer día del Coloquio de IDEA de Mar del Plata. Ocurrió en la antesala de la conversación de Javier Milei con el foro de empresarios.
El exmandatario envió distintos mensajes políticos, ninguno directo contra el jefe de Estado argentino, aunque se pueden interpretar distintos conceptos tácitos sobre la conducta confrontativa del libertario.
Para el referente del partido nacional, un presidente “tiene que ser factor primario de unión y no de separación” y agregó: “Hace falta tener paciencia, prudencia y equilibrio. Hay que entender que cada palabra que uno dice como presidente tiene impacto. Hay que pensar ese verbo porque, si es equivocado, se siembra eso y se cosechan tormentas”.
En el medio de un auditorio colmado y teniendo el ejemplo de Uruguay como un país de estabilidad económica y política, a pesar de los cambios de color político, La calle Pou indicó: “Hay que sentir la humildad de la historia y la responsabilidad del momento”.
“Hay que tener en cuenta que siempre hay que pensar en lo que tiene que pasar para que lo que un presidente dice, un Congreso aprueba y un ministro empuja llegue a una oficina pública en una ciudad en el centro del país. Si un inversor observa que eso sucede, genera confianza. La confianza se muestra con el tiempo. Del verbo al hecho, y eso consumándose, es donde nace la esperanza. Si ese inversor ve que pasan los políticos y las cosas siguen funcionando, se renueva la esperanza”, consideró.
Acerca de esa cultura del consenso en la nación oriental, respondió: “Nosotros ganamos en un acuerdo de cinco partidos, en donde dos sumaban menos de dos puntos, pero valían tanto como el que más sumaba”.
“Primero, yo podía avanzar más rápido y solo, o más lento y acompañado. No sirve de nada ir solo. Los consensos se construyen en el camino y hay que saber que, si elegís ese tono -el de los consensos-, es el que tenés que seguir. Si elegís el de los agravios, es otro camino”, enfatizó.
Para el exmandatario, “un gobernante es tanto y cuanto la espalda popular que tiene”. “Si tiene respaldo popular, tiene legitimidad para avanzar”, completó.
«La estabilidad resulta valiosa por sí misma, pero alcanza su verdadero sentido cuando habilita el desarrollo y el bienestar de los habitantes», concluyó.
