La Unión Industrial Argentina aseguró que la actividad se encuentra 10% por debajo de los niveles de 2022 y que algunos sectores acumulan caídas de entre 25% y 30%. Durante el acto por el Día de la Industria, empresarios cuestionaron la apertura comercial, los costos y la falta de políticas para el sector. La escasa presencia de funcionarios nacionales también marcó la jornada.
Los datos fueron expuestos este miércoles durante el acto por el Día de la Industria, realizado en la planta del Laboratorio Elea, ubicada en Los Polvorines, provincia de Buenos Aires. El encuentro reunió a más de 200 representantes de diferentes actividades industriales y estuvo atravesado por los reclamos hacia la política económica del Gobierno nacional.
El presidente de la UIA, Martín Rappallini, puso el foco sobre la caída de la producción, la pérdida de puestos laborales y las dificultades que enfrentan las empresas para competir frente a la apertura comercial.
Según los datos presentados por la entidad, la actividad industrial se encuentra actualmente 10% por debajo de los niveles registrados en 2022, aunque existen sectores particularmente afectados que presentan retrocesos de entre 25 y 30 puntos.
A este escenario se suma la destrucción de aproximadamente 90.000 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector fabril desde agosto de 2023.
Durante su intervención, Rappallini planteó que la estabilización de las variables macroeconómicas no resulta suficiente para evaluar el desempeño de la economía y pidió incorporar al análisis lo que ocurre con la actividad productiva. “La economía no puede medirse solamente por la inflación”, sostuvo el titular de la UIA.
El empresario reclamó avanzar en la construcción de un “puente” que permita pasar de la estabilización económica al crecimiento sin abandonar el equilibrio macroeconómico. Entre las medidas solicitadas por la entidad aparecen la recuperación del crédito, la reducción del denominado “costo argentino”, el combate contra la competencia desleal y el contrabando, el acceso a energía a precios competitivos, herramientas frente al crecimiento de la morosidad, infraestructura para incrementar las exportaciones y una modernización de las relaciones laborales.
La UIA también presentó datos para mostrar la diferencia entre la evolución de los costos y los precios industriales. Según la entidad, durante los últimos dos años los servicios aumentaron alrededor de 400% y el nivel general de precios lo hizo aproximadamente 190%, mientras que los precios industriales crecieron cerca del 140%.
Otro de los puntos centrales estuvo relacionado con la apertura de las importaciones y las condiciones en las que las empresas argentinas deben competir con productos provenientes del exterior.
Rappallini sostuvo que la integración internacional requiere que la producción local pueda competir en condiciones adecuadas. “Cuando abrimos la economía, proceso necesario para la integración, no ponemos al 100% de la economía argentina a competir con el mundo”, explicó.
Según el titular de la UIA, la presión recae principalmente sobre el sector que produce bienes y servicios que pueden importarse o exportarse, dentro del cual se encuentra buena parte de la industria manufacturera argentina.
“Por eso la competitividad internacional es la condición concreta bajo la cual producimos”, señaló.
El discurso de Rappallini también incluyó un reclamo relacionado con la creciente confrontación entre integrantes del Gobierno nacional y sectores del empresariado.
“Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen. Podemos tener diferencias, incluso debatir qué políticas necesita la Argentina, pero el respeto tiene que ser parte fundamental de nuestra convivencia democrática”, manifestó.
El vicepresidente de la UIA, Mauricio Ghelman, elevó todavía más el tono de los cuestionamientos y apuntó particularmente contra el ministro de Economía, Luis Caputo. Según el medio Página/12, el dirigente cuestionó el conocimiento que tienen integrantes del Gobierno sobre la realidad productiva del país y lanzó fuertes críticas hacia el titular del Palacio de Hacienda.
El Gobierno no envió a sus principales figuras económicas al encuentro. Entre los representantes nacionales estuvo el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, mientras que también participó el ministro de Salud, Mario Lugones.
Tras el acto, Rappallini evitó profundizar el enfrentamiento, aunque reconoció la existencia de diferencias con la administración nacional. “Hay como una actitud del Gobierno que espero revean porque nosotros queremos dialogar y encontrar soluciones”, expresó.
El empresario explicó que la UIA solicitó una nueva reunión con Caputo. Según indicó, la entidad ya mantuvo dos encuentros con el ministro durante este año para plantear los problemas que atraviesa el sector.
La UIA no planteó abandonar el proceso de estabilización macroeconómica, pero reclamó medidas específicas que permitan sostener a las empresas durante la transición hacia una eventual recuperación.
