Por Mariangel Oviedo Andrada
La ciencia también sale a la calle: reprimen a investigadores del CONICET y crece la tensión en el sistema científico argentino
Las imágenes de investigadores, becarios y trabajadores del CONICET siendo reprimidos durante una jornada de protesta volvieron a poner en el centro de la escena la crisis que atraviesa el sistema científico nacional. La movilización, convocada en defensa de la investigación pública y contra el ajuste en el sector, se produjo apenas un día después del operativo de Gendarmería que desalojó a trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), donde se denunciaron más de un centenar de despidos.
Lo que hasta hace algunos meses era un reclamo centrado en la pérdida de presupuesto, el deterioro salarial y la paralización de proyectos estratégicos, hoy suma un nuevo capítulo: científicos, investigadores y becarios enfrentando operativos de las fuerzas de seguridad mientras defienden la continuidad de uno de los sistemas científicos más importantes de América Latina.
La protesta del CONICET se enmarca en una serie de medidas impulsadas por la comunidad científica, que denuncia un proceso de desfinanciamiento sostenido, reducción de becas, demora en ingresos a la carrera de investigación y una creciente incertidumbre sobre el futuro de cientos de proyectos vinculados a la salud, la producción, la energía, el ambiente y el desarrollo tecnológico del país.
Ayer, la tensión se había concentrado en la CNEA, donde trabajadores rechazaron despidos y la no renovación de contratos. La protesta terminó con un operativo de Gendarmería, denunciado por los gremios como un hecho de represión, en un organismo clave para el desarrollo nuclear argentino.
Las escenas registradas entre ayer y hoy muestran una postal poco habitual: laboratorios vaciados, científicos en las calles y fuerzas de seguridad interviniendo en protestas de un sector históricamente identificado con la producción de conocimiento.
Mientras el Gobierno sostiene su política de reducción del gasto público, la comunidad científica advierte que el costo del ajuste no solo impacta sobre investigadores y trabajadores, sino también sobre la capacidad del país para generar innovación, desarrollar tecnología propia y responder a desafíos estratégicos en áreas como la salud, la energía, la industria y el ambiente.
Las imágenes de estas jornadas ya recorren el país y reabren un debate que trasciende lo presupuestario: cuál será el lugar que ocuparán la ciencia, la tecnología y la investigación en el futuro de la Argentina.
