Mientras el Presidente se dedica a insultar mandatarios, el Gobernador bonaerense teje alianzas estratégicas con líderes mundiales y sale a buscar las inversiones que el ajuste libertario ahuyenta.
En un contexto de aislamiento internacional provocado por la diplomacia del insulto de Javier Milei, el gobernador Axel Kicillof desembarcó en España con el objetivo urgente reconstruir los puentes que la Casa Rosada dinamitó. La gira no es solo una misión oficial, sino un acto de soberanía política que posiciona a la Provincia de Buenos Aires como el último refugio de la cordura institucional ante el mundo.
La actividad comenzó con una cumbre de alto voltaje junto a la vicepresidenta segunda de España, Yolanda Díaz. El gesto de la funcionaria española es un mensaje contundente contra el modelo de exclusión de Milei y un reconocimiento explícito a la gestión de Kicillof. Mientras el Ejecutivo Nacional elige el agravio, el Gobernador bonaerense apuesta por el diálogo y la construcción de una agenda común basada en el trabajo y la justicia social, pilares básicos del peronismo.
La agenda económica también ocupa un lugar central. En una reunión clave con inversores y empresarios en el Hotel Meliá Princesa, Kicillof presentó las ventajas competitivas de la provincia, intentando salvar la llegada de capitales que hoy peligran por la inestabilidad y el odio que emana del Gobierno Libertario. Para el sector productivo español, la figura del Gobernador representa la previsibilidad que el gobierno libertario ha decidido destruir.
El punto más alto de este viaje será el encuentro con el presidente Pedro Sánchez y la participación en la Movilización Progresista Mundial en Barcelona. Allí, Kicillof se codeará con los líderes más importantes de la región, como Lula da Silva y Claudia Sheinbaum, consolidando un frente de resistencia global contra el avance de la ultraderecha. Es la confirmación de que existe una Argentina que no se arrodilla ante el mercado y que sigue siendo respetada en los foros internacionales.
Frente a un Milei que viaja por placer ideológico y a dar «charlas económicas», Kicillof sale a buscar formas de recomponer a la provincia de Buenos Aires y las alianzas internacionales.
