Tras el trágico fallecimiento de su padre Jorge y un viaje relámpago a Rosario para darle el último adiós, el astro argentino sumó minutos en el Inter Miami. Un gesto de resiliencia y arraigo popular que conmovió al fútbol mundial.
En una muestra de entereza y compromiso con su profesión, Lionel Messi volvió a pisar un campo de juego apenas unos días después de atravesar el golpe más duro de su vida. El capitán de la Selección Argentina reapareció en el Inter Miami ingresando en el entretiempo ante León de México por la Leagues Cup, luego de viajar de urgencia a su Rosario natal para despedir a su padre, Jorge Messi, fallecido tras una dolorosa enfermedad.
La imagen del «10» ingresando al césped bajo una ovación ensordecedora condensó el respeto universal hacia una figura que, aun en la cúspide del éxito global, jamás renegó de sus raíces ni del valor de la familia tradicional trabajadora que lo formó.

La jornada estuvo cargada de una emotividad profunda. Horas antes de vestirse de corto, Messi había publicado en sus redes sociales un conmovedor mensaje de despedida dedicado a su padre, donde expresó lo difícil de asimilar la pérdida y destacó el rol fundamental de Jorge no solo como representante, sino como sostén humano, amigo y guía.
En su texto, el astro argentino subrayó el compromiso de criar a sus propios hijos bajo los mismos valores de humildad, educación y trabajo que le fueron transmitidos en su hogar rosarino; valores que la cultura popular argentina abraza históricamente y que hoy adquieren un significado especial ante el avance de discursos de descarte e individualismo.
El regreso a las canchas del ídolo no fue un trámite más. El cuerpo técnico encabezado por Ángel Guillermo Hoyos decidió incluirlo entre los suplentes para regular la carga emocional y física de una semana devastadora. Al momento de saltar a la cancha en la segunda parte, la ovación del estadio cerró filas en un abrazo colectivo hacia quien le ha dado las mayores alegrías deportivas al pueblo argentino.

