Por Lic: Mauricio Guerrero
Desde Madrid, en su sexto viaje a España, el Presidente metió un volantazo discursivo sobre el «AdorniGate». ¿Estrategia para salvar su propia ropa ante el desgaste?
El «AdorniGate» viene quemando fuerte desde marzo y ya se cobró lo más sagrado que tenía el Gobierno: la bandera de la honestidad implacable. El golpe a la imagen de Javier Milei es real. La calle y las encuestas hablan solas: de un lado y del otro de la grieta, votantes propios y ajenos coinciden en que Manuel Adorni se enriqueció ilícitamente. Hasta ayer, el único que seguía bancando los trapos del Vocero era el propio Presidente.
Pero las cosas cambiaron. Desde Madrid, en medio de las valijas de su sexto viaje a España, Milei tiró una frase que dejó a varios recalculando. Dijo que cree en la honestidad de su funcionario, sí, pero tiró la soga: si la Justicia lo considera culpable, lo eyecta «de una patada».
Más que una defensa, esto suena a una avivada discursiva. Milei sabe que el caso está al rojo vivo en Comodoro Py por evasión fiscal y enriquecimiento ilícito. Al abrir esa puerta, el Presidente le está tirando un centro a la Justicia para que avance.
¿Cuál es la jugada? Si los jueces lo declaran culpable, Milei no va a pagar el costo político de haber cedido ante la oposición en el Congreso, que pide la cabeza de Adorni desde el primer día. Al contrario: va a armar un show televisivo echándolo en vivo para mostrarse como el paladín de la transparencia.
Hablando en plata (y en clave futbolera): Milei no quiere perder el partido contra la oposición. Con este amague, busca dar vuelta el resultado sobre la hora, quedarse con los tres puntos y posar como el ganador de la fecha, el tipo duro que no le tiembla el pulso.
La pregunta del millón es si esta pirueta comunicacional va a ser suficiente. El desgaste que provocó el caso Adorni fue larguísimo y pegó directo en la línea de flotación del relato oficialista.
Cuando el río suena tanto y el núcleo duro empieza a dudar, los sacrificios que llegan tarde corren el riesgo de verse más como una avivada para zafar que como un verdadero acto de justicia. ¿Le alcanzará este «espectáculo de eyección» para recuperar la confianza perdida de los suyos? En los próximos meses se juega el segundo tiempo.
