Un pueblo también se reconoce en sus símbolos. Y nuestro Escudo Departamental es la memoria de una tierra, la voz de quienes la habitaron y la esperanza de quienes cada día construyen su futuro.
En sus montañas nevadas y en el sol naciente vive nuestra historia; en la cruz, la fe de nuestro pueblo; en el libro, la pluma y el tintero, la palabra de nuestros escritores y poetas; en la lanza federal, el espíritu de lucha de nuestro caudillo Felipe Varela y las convicciones que forman parte de nuestra identidad. En sus paisajes, sus ríos, sus cultivos, sus olivos, sus viñedos, su ganado y sus riquezas naturales se encuentra el esfuerzo silencioso de nuestros hombres y mujeres que engrandecen nuestra tierra.
Cada símbolo nos recuerda de dónde venimos, pero también nos pregunta hacia dónde queremos ir. Porque honrar nuestra identidad no significa quedarnos mirando el pasado, sino asumir el compromiso de seguir construyendo un Departamento con más oportunidades, desarrollo, trabajo y dignidad para todos.
El Escudo que nació de la creatividad de Nicolás Verne Costas en 1988 y cuyo día fue instituido mediante la Ordenanza N.º 1450/18, permanece como una síntesis de lo que somos, historia, cultura, fe, producción, naturaleza y comunidad.
Hoy, desde el Concejo Deliberante del Departamento General Felipe Varela, levantamos nuestra mirada hacia ese símbolo que nos abraza y reafirmamos el compromiso de cuidar nuestras raíces, defender nuestra identidad y trabajar por un futuro donde cada habitante pueda sentirse orgulloso de la tierra que lo vio nacer.
Porque un Escudo no solo representa un territorio, representa a su gente. Y mientras haya un pueblo que recuerde, trabaje y sueñe, nuestra identidad seguirá viva.
¡Feliz Día del Escudo Departamental!
