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La Rioja volvió a decir presente en la Bienal del Chaco a través de la participación estudiantil en el Premio Desafío Hierros Líder y Agencia de Noticias La Rioja pudo conversar al respecto con Carlos Agüero, escultor y docente a cargo de la delegación.
El equipo riojano estuvo integrado por los estudiantes Cristel Granillo Molina, Exequiel Sotomayor y Emilio Tomás Lemos, acompañados por Carlos, quien actualmente también está a cargo del espacio Taller de Escultura del Instituto.
La participación comenzó antes de viajar a Chaco. Para acceder al desafío, los estudiantes debieron presentar previamente un proyecto que fue evaluado por un jurado. La convocatoria establece que cada provincia puede presentar un único proyecto y, luego del proceso de selección, se comunica cuáles fueron los equipos elegidos.
El desafío no consistía simplemente en llevar una obra terminada a la Bienal. El equipo riojano tuvo que realizar la escultura en el lugar y dentro de un plazo de 48 horas.
El material de trabajo fue un tronco de madera de aproximadamente dos metros de largo y 40 centímetros de espesor, a partir del cual los jóvenes debían concretar el proyecto previamente diseñado. La obra realizada por el grupo se llamó “El Cardón”.
La propuesta convirtió el proceso de creación en parte del espectáculo de la propia Bienal. Los estudiantes trabajaron mientras el público observaba el avance de la obra, una situación que, según Agüero, se sumó a la presión del tiempo y a la experiencia de compartir el espacio con jóvenes de otras provincias.
“Una experiencia única en la vida”, dijo cuando se le consultó sobre lo que sintieron los estudiantes. “Para ellos el desafío fue mucho más que una competencia artística”.
Agüero contó que desde el comienzo el grupo vivió la participación “con mucho entusiasmo y ansiedad”, tanto por el trabajo que debía realizar como por la presión de completar la escultura dentro del plazo establecido y por la experiencia de hacerlo fuera de La Rioja.
Para el hubo además una imagen particularmente significativa: la bandera de La Rioja flameando junto a las de las demás provincias participantes. “Todo eso fue muy emocionante para ellos”, relató.
La participación tuvo además un componente personal para Carlos Agüero. En 2012, cuando todavía era estudiante, él mismo participó del Premio Desafío Hierros Líder. En aquel momento fue incentivado por quien era su profesor, el escultor riojano Néstor Vildoza.
Años después, Agüero regresó a la misma experiencia, pero esta vez desde otro lugar: como docente y acompañante de sus propios estudiantes. “Para mí es muy movilizante esta experiencia”.
“Esto de encontrar un lugar con gente que respira el mismo aire, que vive la misma pasión, es único”, expresó.
El grupo de Cristel, Exequiel y Emilio constituye, según contó, el tercer equipo del Instituto Crulcich que acompaña en esta experiencia. “Tengo la intención de contagiar la experiencia, hacer que muchos estudiantes puedan vivir lo que yo”, explicó.
Para Agüero, el valor de este tipo de experiencias no se encuentra únicamente en el resultado artístico. “Este tipo de experiencias fuera de la institución y de la provincia permite a los alumnos conocer distintos contextos culturales y de producción, diferentes miradas, conocer el trabajo de pares, de otras provincias”, señaló.
La Bienal funcionó como una plataforma para que los jóvenes riojanos pudieran mostrar su propio trabajo, adquirir visibilidad y entrar en contacto con un circuito artístico más amplio. “Es una oportunidad para mostrar sus propios trabajos, entrar en un circuito diferente, adquirir una mayor visibilidad con su arte y, en consecuencia, nuestra provincia dice presente en un territorio más amplio”, sostuvo Agüero.
La participación del equipo riojano en el Premio Desafío Hierros Líder dejó como resultado una obra realizada íntegramente por tres estudiantes en 48 horas, pero también una experiencia que el docente considera formativa por fuera de los contenidos estrictamente técnicos.
