Desde esta semana comenzó a regir en Brasil la prohibición de las apuestas deportivas y los juegos de casino online, luego de que el presidente Lula da Silva firmara una medida provisoria para terminar con la explotación, oferta, intermediación y publicidad de las denominadas “bets” en todo el país. La decisión también alcanza las autorizaciones otorgadas por estados y el Distrito Federal, aunque no afecta a otras modalidades de lotería permitidas por ley.
El Gobierno brasileño estableció un cronograma para retirar las plataformas del mercado. Ya están prohibidos los nuevos depósitos; los usuarios tendrán hasta el 5 de octubre para retirar voluntariamente el dinero disponible en sus cuentas y, desde el 6 de octubre, los sitios web y aplicaciones deberán quedar fuera de funcionamiento. Los saldos que permanezcan serán posteriormente devueltos a través del sistema financiero.
Lula justificó la decisión por el impacto económico y sanitario que, según su gobierno, genera el crecimiento de las apuestas. El mandatario calificó al sector como un “cáncer” y sostuvo que el Estado debe intervenir para proteger especialmente a las familias más vulnerables.
La magnitud del mercado brasileño es considerable: durante 2025, alrededor de 25 millones de personas apostaron 220.600 millones de reales en apuestas deportivas y casinos virtuales, según datos oficiales citados por EFE. Actualmente operaban legalmente 85 empresas en el país.
Las asociaciones empresarias por su lado, dicen que la prohibición podría trasladar parte de la actividad hacia plataformas clandestinas sin mecanismos de control.
La medida provisoria tiene vigencia inmediata, pero deberá ser tratada por el Congreso brasileño dentro de un plazo máximo de 120 días para mantener sus efectos.
