Javier Milei ya empezó a armar el escenario para las elecciones de 2027. No estamos en campaña todavía, pero las leyes que el Gobierno manda al Congreso muestran clarito la jugada: mostrar una macroeconomía ordenada y, al mismo tiempo, cambiarle las reglas de juego a la oposición.
Por Lic. Mauricio Guerrero | Opinión.
El Presupuesto y la idea de borrar las PASO van por carriles distintos, pero responden a la misma especulación. Con el Presupuesto, Milei busca vender previsibilidad económica; con las PASO, lo que busca es desordenar al peronismo y al resto de los opositores.
La discusión de los números va a ser la gran pelea en el Congreso. Para la Casa Rosada es la oportunidad de llegar al año electoral mostrando superávit, inflación en baja y variables bajo control. Milei necesita que esos números sean su principal argumento para defender la gestión.
El problema es que la macro no le resuelve el día a día a la gente. Mientras el Gobierno festeja las cuentas públicas, en la calle la realidad es otra: jubilados que no llegan, universidades con el agua al cuello y familias endeudándose para pagar el super. Ahí está la tensión más dura de los próximos meses: la foto de los números oficiales contra el bolsillo cotidiano, que es lo que al final decide el voto.
Lo de las PASO es otra cosa, pero con la misma intención. Milei no tiene una interna que resolver en La Libertad Avanza, su liderazgo no se discute. La oposición, en cambio, necesita las primarias para ordenar sus candidaturas y sus espacios. Sin PASO, al peronismo y a los bloques del medio se les hace cuesta arriba ponerse de acuerdo y armar algo competitivo.
En esta pelea, los gobernadores valen oro. El Gobierno necesita sus votos en el Congreso y les ofrece aflojar la disputa en las provincias a cambio de apoyo. Pero para los mandatarios provinciales el tema es la confianza: ¿cuánto podés fiarte hoy de un acuerdo con la Casa Rosada si el cumplimiento recién se va a ver el año que viene?
El caso de Tucumán lo muestra bien. Osvaldo Jaldo intenta hacer equilibrio entre su buena relación con el Gobierno, la interna del peronismo tucumano y el avance libertario en su provincia. Para Jaldo —y para varios más— votar o no la reforma electoral no es un debate teórico: es decidir cómo van a cuidar su propio territorio en 2027.
Por eso, aunque en el Congreso se hablen de partidas y artículos, lo que se está discutiendo es el poder. Milei quiere llegar a las presidenciales con la economía acomodada y las reglas a su favor. La oposición trata de ver cómo sobrevivir sin primarias y hasta dónde le conviene negociar con el Presidente. El Gobierno no solo quiere ordenar las cuentas: ya empezó a mover las fichas para la elección.
