Un estudio de la consultora Proyección reveló que la desaprobación a la gestión nacional actual supera el 52% y que más del 70% de la población advierte que su economía familiar empeoró o sigue mal. En un eventual balotaje, la diferencia entre el presidente y el gobernador bonaerense es de apenas seis décimas.
El severo impacto de las políticas económicas del Gobierno nacional comenzó a reflejarse con claridad en las proyecciones electorales de cara a 2027. Según un relevamiento nacional de la consultora Proyección, el desgaste social generado por el ajuste erosionó la ventaja del oficialismo y configuró un escenario de empate técnico entre Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof ante una eventual segunda vuelta presidencial.
El estudio señala que, en un hipotético balotaje, Milei cosecha un 40,8% frente a un 40,2% de Kicillof, una diferencia de apenas seis décimas que se ubica dentro del margen de error de la muestra (+/- 2,66%). En un escenario de primera vuelta por candidatos, si bien el Presidente alcanza el 36,9% contra el 32% del referente opositor, la distancia se reduce significativamente en comparación con meses anteriores. En la medición por espacios políticos, La Libertad Avanza suma un 35% frente al 31,9% de Fuerza Patria, confirmando un terreno de disputa abierto.
El trasfondo de esta paridad radica en el contundente rechazo al rumbo socioeconómico de la gestión nacional. Un 52,6% de los consultados evalúa el gobierno de Milei como «malo» o «muy malo», mientras que el 54,8% considera que la dirección del país es equivocada. El impacto sobre la economía cotidiana de los hogares resulta determinante: el 50% afirma que su situación familiar empeoró en los últimos meses y un 20,7% señala que está «igual de mal». A su vez, el pesimismo sobre el futuro económico supera el 63%.

Desde la consultora advierten sobre un panorama altamente incierto en el que el oficialismo ya no logra disimular el desgaste provocado por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo. En este contexto, Kicillof se afianza como la principal alternativa opositora de cara a un proceso electoral donde el salario, el empleo y las condiciones de vida volverán a ser los ejes centrales de la discusión.
