En una cumbre a puertas cerradas que se extendió por dos horas, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se reunieron en el Palacio Legislativo para alinear a la tropa propia tras la última sesión y diseñar la estrategia con la que buscan frenar los proyectos de contención social impulsados por la oposición.
Acompañados por el núcleo duro de la mesa chica libertaria –el subsecretario Lule Menem, el jefe de bancada Gabriel Bornoroni y la diputada Romina Diez-, los funcionarios celebraron las maniobras parlamentarias del miércoles. En particular, festejaron haber desplazado a la comisión de Presupuesto y Hacienda del esquema que dictaminará sobre el sobreendeudamiento familiar, una jugada orientada a dilatar el tratamiento y congelar respuestas para los sectores asfixiados por la crisis económica.
Durante la reunión, la cúpula oficialista ratificó su negativa a declarar la emergencia en discapacidad, un reclamo urgente de familias y prestadores ante la paralización de fondos. Fiel al estilo del Ejecutivo, el bloque libertario descalificó las iniciativas de protección social tildándolas de «show político» y adelantó que buscará imponer un texto propio que evite la asignación directa de recursos de emergencia.
En la misma línea, respecto del proyecto para aliviar la situación de los hogares endeudados, el oficialismo confirmó que no fijará límites al costo financiero ni contemplará planes de refinanciación para deudores en situación crítica. La propuesta del Gobierno se reducirá a meras «advertencias obligatorias» y programas de «educación financiera», dejando a las familias sin un salvavidas concreto frente al cobro de tasas desmedidas.
Hacia el final del encuentro se sumaron el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y el secretario Alejandro Cacace, quienes presentaron los avances del proyecto de regulación del Mercado de Capitales. Con esta presencia, la mesa libertaria dejó en claro cuáles son las prioridades del Ejecutivo en el Congreso: acelerar la flexibilización para el sector financiero mientras se dilata el debate por la emergencia social y la soberanía nacional.
