Un relevamiento del Observatorio de las Violencias de Género Ahora Que Sí Nos Ven, realizado junto con la Universidad Nacional del Delta, registró 147 víctimas fatales de violencia de género en Argentina entre el 1° de enero y el 31 de julio de 2026. Como consecuencia de estos crímenes, al menos 145 niñas, niños y adolescentes quedaron sin sus madres.
El informe fue difundido en agosto, en el marco del mes de las infancias, y busca dimensionar no solo la cantidad de mujeres y disidencias asesinadas en contextos de violencia de género, sino también las consecuencias que estos hechos tienen sobre sus familias.
De acuerdo con los datos relevados, durante los primeros siete meses del año se registró, en promedio, una víctima fatal cada 35 horas. Del total de casos, 119 correspondieron a femicidios directos, 17 a femicidios vinculados, siete a instigaciones al suicidio y cuatro a travesticidios o transfemicidios.
La mayoría de los agresores eran parejas o exparejas
El relevamiento también puso el foco en el vínculo entre las víctimas y sus agresores. Según el informe, el 64% de los agresores eran parejas o exparejas de las mujeres asesinadas. Los datos muestran además que el ámbito doméstico continúa siendo un escenario central de estos hechos: el 45,6% de los casos ocurrió en la vivienda de la víctima, de acuerdo con el relevamiento difundido por el Observatorio.
Otro de los indicadores analizados fue la existencia de antecedentes de violencia. El informe señala que el 15% de las víctimas había realizado al menos una denuncia previa contra el agresor. A su vez, el relevamiento de Elonce señala que el 9,5% contaba con una medida judicial vigente al momento del femicidio.
Además de las víctimas fatales, el estudio registró 234 intentos de femicidio entre enero y julio, lo que equivale a aproximadamente un intento cada 25 horas.
La incorporación de este indicador permite observar una dimensión más amplia de la violencia de género: los ataques que no terminan con la muerte de la víctima también representan situaciones de extrema gravedad y evidencian la persistencia de patrones de violencia que pueden escalar hasta convertirse en femicidios.
El dato de los 145 niños, niñas y adolescentes afectados por la pérdida de sus madres permite, además, poner el foco en una consecuencia que trasciende a la víctima directa. Cada femicidio puede implicar la ruptura abrupta de vínculos familiares y dejar a niños y adolescentes atravesados por la pérdida de una figura central de cuidado.
Entre enero y julio de 2026, los datos reunidos muestran así una doble dimensión de la violencia de género: por un lado, 147 víctimas fatales y, por otro, un impacto que se extiende a sus familias, con al menos 145 niñas, niños y adolescentes que perdieron a sus madres como consecuencia de estos crímenes.
