Con concentraciones en el bajo porteño y una marcha que paraliza el centro de la Ciudad de Buenos Aires, la CGT, la UTEP y las dos CTA protestan frente al Palacio de Hacienda. Denuncian una crisis social profunda en la que millones de familias argentinas se ven forzadas a recurrir a créditos usureros, billeteras virtuales y tarjetas para cubrir consumos esenciales como comida, medicamentos y tarifas.
La Confederación General del Trabajo (CGT), la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y las dos CTA protagonizan este jueves 20 de agosto una masiva jornada de protesta en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, con un reclamo unificado hacia el Ministerio de Economía: frenar la creciente bola de nieve del endeudamiento en los hogares argentinos. La movilización busca instalar en el centro de la agenda pública una problemática social que se aceleró de manera dramática y que, según las organizaciones sindicales, ahoga la economía cotidiana de la clase trabajadora y de las familias de los barrios populares.
La marcha cuenta con dos puntos neurálgicos de concentración fijados a partir de las 14:00 horas: las intersecciones de la avenida Paseo Colón con Estados Unidos y con la avenida Independencia. Desde allí, nutridas columnas de gremios industriales, estatales y de la economía popular avanzan hacia el Palacio de Hacienda, en la intersección de Hipólito Yrigoyen y Balcarce, provocando un colapso en el tránsito del bajo y el microcentro porteño desde las primeras horas de la mañana.
El eje central del reclamo es la imposibilidad de sostener el costo de vida con los ingresos actuales, lo que empuja a la población al financiamiento sistemático para la compra de insumos básicos. Desde la UTEP expresaron mediante un comunicado que la falta de acceso a crédito formal de bajo costo arroja a miles de familias a las garras de la usura barrial solo para poder garantizar la comida diaria. En la misma línea, durante una conferencia de prensa brindada en la histórica sede cegetista de la calle Azopardo, el cotitular de la central obrera, Cristian Jerónimo, cargó duramente contra la administración de Javier Milei al sostener que este modelo político y económico agudiza la insensibilidad y empuja a la miseria al conjunto de la población.
Las cifras presentadas por las centrales de trabajadores para argumentar la medida de fuerza dibujan un escenario financiero crítico. Según los datos difundidos por los dirigentes sindicales, en la Argentina ya existen cerca de 20 millones de personas endeudadas, con 6 millones en situación extrema y un 60% de los deudores al borde de ingresar en la categoría 4 del Veraz, lo que implicaría su expulsión directa del sistema crediticio. Jerónimo enfatizó que la crisis ya no distingue entre desocupados y trabajadores registrados, dado que los salarios formales pierden sistemáticamente la carrera contra las tarifas y los alimentos, obligando a los asalariados a endeudarse antes de mitad de mes.
El fenómeno del ahogo financiero queda ratificado por diversos estudios técnicos y relevamientos de opinión. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reflejó un disparo alarmante en la tasa de morosidad: entre noviembre de 2024 y abril de 2026, el incumplimiento en los préstamos bancarios saltó del 2,5% al 12,1%, mientras que en los monederos electrónicos y plataformas fintech se disparó del 7,3% al 29,6%.
Por su parte, relevamientos de la Defensoría del Pueblo bonaerense y de la consultora Management & Fit señalan que más del 50% de las familias argentinas atraviesan serias dificultades de ingresos y que, dentro de ese universo afectado, más del 70% recurre habitualmente al endeudamiento —ya sea con tarjetas, prestamistas informales o billeteras digitales— como único mecanismo para subsistir.
