Por Mariangel Oviedo Andrada
Washington acaba de ponerle un nombre de estructura militar a una de las mayores disputas tecnológicas de la actualidad. Donald Trump anunció la creación de una “AI Force” y anticipó que designará un nuevo “AI Czar”, un funcionario que tendrá bajo su órbita la política estadounidense de inteligencia artificial. Todavía no hay organigrama, presupuesto ni nombre confirmado, pero detrás del anuncio aparece una disputa que combina tecnología, seguridad nacional, negocios y la carrera con China.
¿Qué es la “AI Force” que anunció Trump?
El anuncio llegó este sábado 19 de septiembre, cuando Donald Trump comunicó que su gobierno creará una nueva estructura denominada “AI Force” y que próximamente designará a un nuevo “AI Czar”, una suerte de responsable político de alto nivel para la inteligencia artificial.
El nombre no es casual. Trump comparó la iniciativa con la Space Force, la Fuerza Espacial creada durante su primer mandato y convertida en una nueva rama de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Pero hay una diferencia fundamental: por ahora no se sabe si la AI Force será militar o civil.
La Casa Blanca todavía no explicó dónde funcionará, qué organismo tendrá autoridad sobre ella, cuántas personas la integrarán, qué presupuesto tendrá ni cuáles serán exactamente sus competencias. Reuters informó que Trump no ofreció detalles sobre la implementación de ninguna de las dos iniciativas.
Trump sí dejó clara la filosofía que pretende darle al nuevo esquema: Estados Unidos debe avanzar rápidamente en inteligencia artificial y evitar que las regulaciones frenen el crecimiento de la industria.
En su anuncio sostuvo que el gobierno no debe “obstaculizar” el desarrollo de la IA, sino protegerlo y acompañarlo, mientras que los comportamientos considerados ilegales deberían ser abordados mediante las leyes civiles y penales existentes.
La palabra “Force”, entonces, todavía describe más una intención política que una estructura institucional concreta.
Es entonces que aparece una pregunta que Washington deberá responder en los próximos meses: ¿será una nueva agencia, una unidad interinstitucional, una estructura vinculada a Defensa o algo completamente diferente?
Por ahora, no hay respuesta oficial.

¿Por qué Trump quiere una AI Force ahora?
La decisión aparece en un momento particularmente intenso de la carrera mundial por la inteligencia artificial.
Estados Unidos considera la IA una tecnología estratégica no solamente por su impacto económico, sino también por sus consecuencias para la defensa, inteligencia, ciberseguridad e infraestructura crítica.
De hecho, el anuncio de septiembre no parte de cero.
En junio de 2026, Trump había firmado un memorándum presidencial destinado a acelerar el uso de inteligencia artificial dentro del aparato de seguridad nacional estadounidense.
El documento ordenó incorporar modelos avanzados —incluidos modelos comerciales y de código abierto— a las operaciones de seguridad nacional, desarrollar infraestructura informática de alta seguridad, crear mecanismos para incorporar talento especializado y establecer una reserva estratégica de expertos externos en IA.
También ordenó estudiar nuevas aplicaciones de IA para las fuerzas armadas y los organismos de inteligencia y fortalecer la cooperación entre el Gobierno y las empresas privadas que desarrollan estas tecnologías.
Por eso, la futura AI Force aparece sobre un terreno que ya estaba siendo preparado.
La carrera con China
Uno de los argumentos centrales del gobierno Trump es que Estados Unidos necesita mantener el liderazgo tecnológico frente a China.
La administración plantea la inteligencia artificial como una cuestión de competitividad económica y seguridad nacional, y considera que una regulación excesivamente restrictiva podría ralentizar el desarrollo estadounidense mientras otros países continúan avanzando.
Esa posición también explica la importancia de figuras provenientes de Silicon Valley dentro de la política tecnológica de Trump.
Pero el escenario cambió en las últimas semanas.
Mientras la Casa Blanca insiste en acelerar el desarrollo, algunos de los principales empresarios e investigadores de IA comenzaron a advertir públicamente sobre los riesgos de avanzar demasiado rápido.
Axios señala que figuras como Dario Amodei, Sam Altman, Elon Musk y Demis Hassabis han expresado preocupación por la velocidad del desarrollo de sistemas cada vez más poderosos y han planteado la necesidad de mayores medidas de seguridad.
Así, la discusión ya no es solamente quién dominará la IA, sino también quién tendrá la capacidad de decidir hasta dónde puede avanzar.
Y en esa disputa, el nuevo AI Czar podría convertirse en una figura particularmente poderosa.
¿Quién podría ser el próximo “AI Czar”?
Hasta el momento, Trump no confirmó ningún nombre.
Sin embargo, hay varias figuras que permiten entender de dónde podría salir el próximo responsable de la política de inteligencia artificial estadounidense.
David Sacks: el antecedente inmediato
El primer nombre inevitable es David Sacks. El empresario e inversor de Silicon Valley fue el anterior AI and Crypto Czar de Trump.
Sacks dejó formalmente ese puesto en marzo de 2026, pero no desapareció de la estructura de influencia tecnológica de la Casa Blanca: continúa como copresidente del President’s Council of Advisors on Science and Technology (PCAST).
Su importancia radica en que representa una de las posiciones más favorables a acelerar el desarrollo de la IA y evitar una regulación que, desde esa perspectiva, pueda perjudicar la competitividad estadounidense.
Por eso, aunque no existe confirmación de que vaya a regresar como zar, Sacks continúa siendo una de las figuras centrales para entender el rumbo tecnológico de Trump.
Michael Kratsios: el hombre de ciencia y tecnología de la Casa Blanca
Otro nombre a seguir es Michael Kratsios, director de la Office of Science and Technology Policy (OSTP) y también copresidente de PCAST.
Kratsios ya ocupó funciones relacionadas con política tecnológica durante el primer gobierno Trump y actualmente se encuentra en el núcleo de la estructura de ciencia y tecnología de la Casa Blanca.
Su posición lo coloca cerca de las decisiones que afectan a la IA, la investigación científica y la estrategia tecnológica estadounidense.
Pero, nuevamente, no existe confirmación pública de que haya sido elegido como AI Czar.
Sriram Krishnan: el asesor especializado en IA
También aparece Sriram Krishnan, quien fue designado por Trump como asesor principal de política de inteligencia artificial dentro de la Office of Science and Technology Policy.
Krishnan llegó a la administración después de trabajar como inversor tecnológico y como general partner de Andreessen Horowitz, una de las firmas de capital de riesgo más importantes de Silicon Valley.
Su perfil es particularmente interesante porque combina experiencia empresarial, tecnología y política pública.
Si Trump busca un funcionario dedicado específicamente a la IA, Krishnan ya tiene experiencia directa dentro de la estructura gubernamental vinculada al tema.
¿Y los grandes nombres de Silicon Valley?
También existen figuras con enorme peso en la industria estadounidense —como Jensen Huang, Sam Altman, Elon Musk o Dario Amodei—, pero hasta ahora no hay evidencia pública suficiente para afirmar que alguno de ellos sea candidato al puesto.
Por eso conviene diferenciar entre influencia sobre la política tecnológica y candidatura al cargo.
A día de hoy, ningún nombre está confirmado.
Una carrera que recién comienza
La creación de la AI Force todavía es, en buena medida, un anuncio político en busca de una estructura. Pero el contexto en el que aparece muestra hacia dónde está mirando Washington.
Estados Unidos ya está incorporando inteligencia artificial a sus sistemas de defensa e inteligencia, está construyendo infraestructura informática para modelos avanzados y busca estrechar la relación entre el Estado y las empresas tecnológicas.
Ahora Trump pretende sumar una figura central que coordine la estrategia de inteligencia artificial y una nueva estructura cuyo nombre evoca directamente a las Fuerzas Armadas.
La comparación con Space Force puede terminar siendo solamente una referencia política o convertirse en el punto de partida de una nueva institución federal.Eso todavía está por verse.
Lo que sí está claro es que la discusión sobre inteligencia artificial en Estados Unidos dejó de ser exclusivamente una conversación entre empresas tecnológicas y especialistas.
Ahora también es una cuestión de poder estatal.
Y el próximo AI Czar podría ser una de las personas encargadas de decidir cómo se administra ese poder.
