Médica, piloto e investigadora vinculada a proyectos de NASA, Lorna Evans trabaja en investigaciones sobre salud humana en el espacio, impulsa una red latinoamericana de medicina aeroespacial y asegura que la educación pública argentina la preparó para competir a nivel global.
Todo empezó mirando el cielo desde Argentina
Antes de investigar junto a equipos vinculados a NASA y proyectar una carrera en medicina aeroespacial, Lorna Evans era una niña argentina fascinada por el espacio.
En entrevistas públicas contó que desde muy chica observaba las estrellas junto a su padre y que esa fascinación temprana terminó convirtiéndose en una meta concreta.
Con el tiempo decidió construir un perfil poco habitual: estudió medicina, se formó como piloto privada y comenzó a especializarse en un área casi inexistente en América Latina: la medicina aeroespacial.
Ese camino estuvo lejos de ser lineal. También implicó rechazos, procesos largos de formación y años de insistencia para ingresar a espacios extremadamente competitivos.
Mientras muchos sueñan con viajar al espacio, ella investiga cómo mantener vivos a los astronautas
La carrera espacial moderna ya no discute únicamente cómo llegar más lejos. Ahora intenta resolver una pregunta mucho más compleja: cómo sostener vida humana fuera de la Tierra durante largos períodos.
Ese es el campo en el que trabaja Evans.
Actualmente desarrolla investigaciones en la Mayo Clinic, en Florida, en articulación con proyectos vinculados a NASA.Uno de sus trabajos estuvo enfocado en analizar los efectos del dióxido de carbono en astronautas dentro de la Estación Espacial Internacional.
En entornos cerrados como estaciones espaciales o futuras bases lunares, una alteración en los niveles de oxígeno o dióxido de carbono puede afectar funciones cognitivas, rendimiento físico e incluso poner en riesgo a toda una tripulación.
También trabajó en investigaciones sobre nutrición basada en plantas para misiones prolongadas.
La pregunta detrás de ese estudio es simple pero crucial: cómo alimentar astronautas durante meses o años cuando los recursos son limitados.
Otro eje de investigación está vinculado a cirugías robóticas y protocolos médicos en contextos de microgravedad.
¿Qué pasa si un astronauta necesita una operación de urgencia en la Luna? ¿O si ocurre una emergencia médica durante un viaje a Marte donde no existe posibilidad de retorno inmediato?
También participó de simulaciones de aislamiento extremo similares a las que enfrentarían futuras tripulaciones espaciales.
Allí se estudia desde salud mental hasta convivencia, toma de decisiones y estrés prolongado.
Mientras gran parte del mundo imagina astronautas plantando banderas, científicos como Evans trabajan para resolver cómo hacer posible que esos humanos sobrevivan allá arriba.

Y hoy su mirada está puesta en Artemis
Mientras muchas miradas están enfocadas en Marte, Evans cree que el desafío más cercano está en la Luna.
El programa NASA Artemis Program busca volver a llevar humanos al satélite natural y construir presencia sostenida allí.Y ella quiere ser parte de ese proceso.
“Tener humanos viviendo en la Luna y construyendo una base sería algo increíble para la humanidad.”
Según explicó, ese proceso implicará enormes desafíos médicos, tecnológicos y de ingeniería.
“Si en algún momento pudiera formar parte del programa Artemis como astronauta, sería algo increíble.”
Antes de NASA hubo algo clave: la universidad pública argentina
En medio de los debates sobre financiamiento universitario y científico en Argentina, Evans fue contundente sobre su formación académica.
Se recibió de médica en la Universidad de Buenos Aires y sostiene que la educación pública fue central en su carrera.
“La universidad pública me dio herramientas para estar a la par de colegas extranjeros.”
Lejos de minimizar la formación argentina, remarcó su nivel académico.
“Es una educación de excelencia y muy profunda.”
Y agregó:
“No nos quedamos atrás con nuestros colegas del exterior.”
También destacó el rol de sus docentes y la profundidad científica de su formación, que —según explicó— le permitió construir una base sólida para competir en escenarios internacionales altamente exigentes.
Su testimonio aparece en un momento donde la discusión sobre el financiamiento universitario y científico ocupa cada vez más espacio en Argentina.
El talento argentino muchas veces necesita irse para crecer
Evans también habló sobre una realidad frecuente dentro del sistema científico nacional: profesionales altamente capacitados que terminan migrando para especializarse.
Para ella, ese fenómeno mezcla necesidad y oportunidad.
“Es tanto una oportunidad personal como una necesidad.”
Explicó que muchas veces Argentina no cuenta con herramientas para áreas extremadamente específicas como la medicina aeroespacial.
“A veces falta la oportunidad.”
Pero remarcó que la experiencia internacional también puede transformarse en una herramienta para devolver conocimiento al país.
Si no existe en Argentina, decidió crearlo
Esa idea fue la que impulsó la creación de la Asociación Latinoamericana de Medicina Aeroespacial, Ingeniería y Biotecnología.
El objetivo es cubrir un vacío estructural en la región.
“En Argentina no hay carreras ni posgrados en medicina espacial.”
Desde esa organización buscan impulsar:
- becas
- cursos
- pasantías
- investigación
- formación profesional
También realizan charlas con estudiantes para despertar vocaciones científicas.
“Queremos llevar la semilla de la curiosidad.”
Además trabajan en la organización del primer congreso latinoamericano de medicina aeroespacial, ingeniería y biotecnología previsto para noviembre en Buenos Aires.

El mensaje para quienes creen que ciertos sueños son imposibles
Evans también piensa en quienes hoy miran estas historias desde Argentina y sienten que carreras como estas son inalcanzables.
Especialmente niñas y jóvenes interesadas en ciencia.
Por eso una parte importante de su trabajo está enfocada en acercar estas disciplinas a estudiantes que muchas veces ni siquiera saben que estos campos existen.
A través de charlas en escuelas busca despertar interés por las ciencias STEM: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
Su mensaje es claro: la curiosidad puede cambiar destinos.
No necesariamente para convertirse en astronautas.
Pero sí para entender que la ciencia y la tecnología también pueden construirse desde Argentina.
La gran pregunta ya no es si Argentina tiene talento
La historia de Lorna Evans demuestra que Argentina produce profesionales capaces de competir en escenarios globales altamente exigentes.
La discusión de fondo parece ser otra.
Qué lugar quiere ocupar el país en las industrias del futuro.
Mientras el mundo vuelve a mirar la Luna, una científica argentina ya trabaja para que esa nueva carrera espacial también tenga acento latinoamericano.
