Crece la preocupación por las consecuencias del desmantelamiento del Programa Remediar, una política pública histórica que garantizaba el acceso gratuito a medicamentos esenciales en todo el país. La situación impacta especialmente en personas que viven con VIH, muchas de las cuales dependen del sistema público de salud para sostener sus tratamientos.
El programa, creado en 2002 para fortalecer la atención primaria y distribuir medicamentos en centros de salud, permitió durante años cubrir una gran parte de las necesidades farmacológicas de la población sin cobertura médica.
Landriel Oviedo, presidente de la Fundación Yacuyas, señaló que el problema no se limita al aumento de diagnósticos, sino a las condiciones en las que viven quienes ya conviven con el virus. “Muchas personas dependen de ingresos muy bajos que no alcanzan para cubrir alimentación, transporte y tratamientos”, sostuvo.
Uno de los puntos más críticos es la interrupción o reducción en la entrega de medicamentos complementarios. Si bien los tratamientos antirretrovirales suelen estar garantizados por otras políticas, muchas personas con VIH también requieren medicación para patologías asociadas, como diabetes, asma u otras enfermedades crónicas. Esos fármacos eran provistos gratuitamente por Remediar y hoy, en muchos casos, dejaron de estar disponibles.
El deterioro de las condiciones de vida agrava aún más el cuadro. La falta de acceso a una alimentación adecuada, sumada a la dificultad para sostener tratamientos, puede afectar directamente la eficacia de la medicación. “Si una persona no accede a su tratamiento ni a condiciones básicas de vida, el desenlace es grave”, advirtió Oviedo.
En este escenario, desde distintos sectores reclaman una respuesta urgente del Estado para garantizar el acceso a la salud, en línea con lo establecido por la Ley 27.675, que promueve un enfoque basado en derechos y acceso equitativo a tratamientos.
