Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, durante las primeras 22 semanas de 2026 se confirmaron 6.482 casos de la enfermedad, lo que representa un incremento del 71,6% respecto del mismo período de 2020, cuando se habían notificado 3.777 diagnósticos.
El aumento sostenido de los contagios genera preocupación entre especialistas que trabajan en el seguimiento de la enfermedad. Desde el Observatorio Social de Tuberculosis en Argentina advirtieron que la situación podría ser incluso más grave debido a posibles subregistros vinculados a dificultades en el acceso al sistema sanitario y a una menor realización de controles médicos.
De acuerdo con el último Boletín Epidemiológico Nacional, durante 2024 se registraron 17.208 casos confirmados de tuberculosis en el país, de los cuales 10.483 correspondieron a varones y 6.725 a mujeres. Además, se detectaron 1.271 diagnósticos en menores de 15 años. En cuanto a la mortalidad, se contabilizaron 1.263 fallecimientos durante ese año, mientras que las cifras correspondientes a 2025 aún no fueron difundidas oficialmente.
La mayor concentración de casos se registra en personas de entre 15 y 44 años. A nivel territorial, la distribución es desigual: la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reúnen cerca de dos tercios de los diagnósticos del país. También presentan tasas elevadas Salta, Jujuy, Formosa y Chaco.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Afecta principalmente a los pulmones y se transmite por vía aérea a través de gotas expulsadas al toser, hablar o estornudar. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la tos persistente, dolor en el pecho, pérdida de peso, fiebre, sudoración nocturna y cansancio prolongado.
El Ministerio de Salud sostuvo que el incremento de los casos refleja tanto la persistencia de condiciones sociales y sanitarias que favorecen la transmisión como la recuperación de las tareas de detección y diagnóstico luego de los años de pandemia.
Sin embargo, desde el Observatorio Social de Tuberculosis consideran que existen dificultades estructurales que afectan la detección temprana. La referente de la organización, Nancy Ballestin, señaló que la situación sanitaria “no escapa al deterioro del sistema de salud” y advirtió que actualmente se observa una menor cantidad de personas realizándose controles médicos.
“La gente no puede viajar, los turnos para especialidades son cada vez más lejanos y los médicos clínicos están sobrecargados. Estas condiciones dificultan la búsqueda de diagnósticos y pueden estar ocultando una cantidad mayor de casos”, explicó.
La organización ya había advertido meses atrás sobre un crecimiento de los contagios entre adolescentes de 15 a 19 años y sobre problemas en la aplicación de la vacuna BCG en recién nacidos. Además, alertó que muchas personas interrumpen los tratamientos debido a la falta de acompañamiento alimentario y asistencia para el traslado, beneficios contemplados por la legislación vigente.
