El atacante de la Selección Argentina quiere resolver su destino antes de reincorporarse al Atlético de Madrid. El Millonario tiene el OK del jugador, pero la chequera de los brasileños mete presión.
El mercado de pases arde y el nombre de Thiago Almada se convirtió en la novela del invierno. El extremo surgido en Vélez se encuentra en la mira de dos gigantes del continente: River Plate y Flamengo. Tras disputar el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México con la Selección Argentina, el atacante pasa sus días de vacaciones con la cabeza puesta en resolver su futuro antes del próximo lunes 10, fecha clave en la que debería presentarse a la pretemporada con el Atlético de Madrid.
En la carrera por quedarse con sus gambetas, River corre con ventaja en el deseo del jugador. Las ganas de Almada de regresar al país y compartir plantel con sus compañeros de la Scaloneta, Nicolás Otamendi y Ángel Correa, inclinaron la balanza desde un primer momento. Con el contrato del futbolista prácticamente abrochado, en Núñez hicieron un esfuerzo económico histórico para comprar el 50% de la ficha y acercarse a las pretensiones del Colchonero, que pretende recuperar los más de 20 millones de euros invertidos el año pasado.
Sin embargo, desde Río de Janeiro no se dan por vencidos y salieron a hacer valer la billetera. Flamengo pisó el acelerador e irrumpió con una propuesta brutal de 30 millones de euros más un contrato a largo plazo hasta 2030. La oferta seduce con creces a la dirigencia del equipo español, aunque choca con la postura del jugador, quien por ahora prioriza el llamado del Millonario. Horas decisivas para una transferencia que promete sacudir el fútbol sudamericano.
