El escándalo de los pasajes al Caribe por seis mil dólares detonó la interna libertaria. El escritor y hombre de máxima confianza de Javier Milei tildó de «mitómano» al Jefe de Gabinete y pidió su salida inmediata para salvar la «mística» del espacio.
Nicolás Márquez, biógrafo oficial de Javier Milei y uno de los intelectuales orgánicos más cercanos al Presidente, rompió el silencio de manera ruidosa para exigir la renuncia de Manuel Adorni. El detonante fue la confirmación judicial de un gran gasto de seis mil dólares en pasajes de avión con destino al Caribe, un lujo imposible de costear con un sueldo estatal y que choca de frente con el discurso de austeridad oficial.
Márquez no se guardó nada y, a través de sus redes sociales, lanzó un ultimátum que sacudió los despachos de la Casa Rosada. «Los Ministros, si tienen dignidad, deberían exigir su renuncia», disparó el escritor, cuestionando si algún «argentino de bien» puede aceptar como jefe político a quien calificó directamente como un «mitómano público». El ataque proviene de alguien que conoce los secretos de la familia presidencial y que hoy ve en Adorni un lastre que ensucia la imagen de «honorabilidad» que el Gobierno pretende proyectar.
El planteo de Márquez expone una fractura ideológica y ética insalvable dentro de la tropa oficialista. En su descargo, el biógrafo acusó a los actuales ministros de actuar como «muñecos de cera», avalando con su presencia a un funcionario al que definió como un «sinvergüenza que se aferra al poder». Para Márquez, la continuidad del ex vocero presidencial pone en serio riesgo el proyecto de reelección de Milei en 2027, argumentando que es preferible «una verdad incómoda a una mentira confortable».
Mientras Karina Milei intenta sostener a Adorni con fotos de unidad en Vaca Muerta, las denuncias por enriquecimiento ilícito y este nuevo escándalo de viajes VIP están logrando lo que la oposición no pudo: que el propio entorno de Javier pida la guillotina para el Jefe de Gabinete. La presión ahora recae sobre el Presidente, quien debe decidir si protege a su vocero estrella o si escucha a su biógrafo para evitar que el incendio patrimonial de Adorni termine quemando a toda la gestión.

