En un contexto de fuerte crecimiento de la morosidad bancaria, que ya ronda el 13%, el presidente Javier Milei descartó cualquier tipo de asistencia estatal para las familias endeudadas y atribuyó la situación a decisiones individuales. «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?», afirmó el mandatario al rechazar la posibilidad de implementar medidas de alivio frente al nivel récord de endeudamiento registrado en el país.
La escalada de la morosidad en los créditos bancarios no llevará, al menos por ahora, a una intervención del Gobierno. Javier Milei sostuvo que quienes asumieron deudas deben hacerse cargo de sus compromisos y descartó que la Casa Rosada vaya a implementar medidas para asistir a los hogares que no consiguen afrontar sus pagos.
Consultado sobre el fuerte aumento de los incumplimientos en los préstamos familiares, el Presidente atribuyó la situación a las consecuencias de la inestabilidad que, según su interpretación, generaron los sectores vinculados al kirchnerismo antes de las elecciones de octubre de 2025. «Es uno de los efectos colaterales de los ataques del kirchnerismo», afirmó al referirse al nivel de morosidad, que llegó a cerca del 13% en mayo en los créditos otorgados por los bancos.
Milei responsabilizó a las familias por endeudarse
Durante una entrevista con Luis Majul en La Nación Más, el mandatario rechazó la posibilidad de que el Estado establezca algún mecanismo de asistencia para quienes hoy no pueden cumplir con sus obligaciones financieras. «La pregunta es: si yo tengo un acuerdo con alguien y por algún motivo una de las partes no está en condiciones de cumplir el acuerdo, ¿es correcto que yo le haga pagar eso a usted?», planteó.
En esa línea, insistió en que la decisión de endeudarse implica asumir una responsabilidad individual. «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?», lanzó al hablar de las familias que solicitaron préstamos y actualmente enfrentan dificultades para devolverlos.
Como alternativa, el Gobierno plantea que sean las propias entidades financieras las que renegocien las condiciones de pago. Milei aseguró que desde la administración nacional se impulsa que los bancos «fomentamos que refinancien» las deudas.
El Presidente también cerró la puerta a una mejora de ingresos
Milei tampoco mostró disposición a implementar políticas específicas destinadas a mejorar los ingresos de los trabajadores o a estimular el consumo mediante una inyección de dinero. Ante la consulta sobre la posibilidad de aplicar un nuevo programa de estímulo económico de cara a 2027, el Presidente respondió de manera tajante «Olvídese, conmigo no».
El mandatario cuestionó las políticas de expansión del gasto y aseguró que no está dispuesto a modificar su estrategia económica. «Eso es pan para hoy y hambre para mañana. No voy a entregar mi reputación ni mi legado histórico como el kirchnerismo gastando 13 puntos del PBI en emisión monetaria», sostuvo. Según su razonamiento, una mayor circulación de dinero terminaría trasladándose a los precios: «Si inyectamos plata va a generar más inflación. No hay sustituto para la buena política».
También descartó reducir el ritmo de actualización de las tarifas como mecanismo para aliviar el bolsillo de los hogares. «No voy a hacer populismo. Voy a morir con las botas puestas», sostuvo.
La apuesta de Milei: energía y sectores en crecimiento
Frente al deterioro de los ingresos de una parte de la población, el Presidente defendió una estrategia basada en los sectores que actualmente presentan mejores indicadores. Milei planteó que las actividades con mayor dinamismo pueden generar inversiones, empleo y producción y, a partir de ese proceso, beneficiar al conjunto de la economía.
«Cuando tiene un sector al que le va bien, con ese sector puede reinvertir, genera más puestos de trabajo, más producción, mejor precio. Hace que todo el resto se beneficie», afirmó, en referencia principalmente al sector energético.
En paralelo, el mandatario sostuvo que «el consumo está en un pico histórico», tomando como referencia los datos agregados del PBI de 2025. Además, volvió a reivindicar su gestión al asegurar que sacó «14 millones de personas de la pobreza».
