Representantes del sector científico y académico conformaron un frente común para proteger las capacidades de innovación local y denunciar el impacto de los recortes en organismos estratégicos.
En las instalaciones de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), se llevó a cabo una reunión clave de la Mesa Interinstitucional de Ciencia y Tecnología. El encuentro, liderado por el secretario Hugo Vera y la rectora Natalia Albarez Gómez, funcionó como un espacio de articulación estratégica para diagnosticar la crítica situación del sector. Frente a un escenario nacional de incertidumbre, la provincia busca consolidar un bloque sólido que permita sostener la investigación y el desarrollo local.
El debate central giró en torno a la delicada situación de organismos pilares como el INTI, el INTA y el Servicio Meteorológico Nacional. Los representantes alertaron sobre la paralización de servicios técnicos esenciales y el riesgo de despidos masivos que amenazan con desmantelar áreas operativas fundamentales. Esta preocupación no es solo laboral, sino que afecta directamente al entramado productivo riojano, que depende de estas instituciones para la certificación y asistencia técnica.
En el caso particular del INTA y el Servicio Meteorológico, se denunció que las restricciones presupuestarias y los procesos de reconfiguración institucional están afectando tareas críticas de investigación y seguridad en la navegación aérea. Además, existe una fuerte alarma por la posible venta de bienes inmuebles del INTA, una medida que debilitaría la presencia territorial del organismo y su histórica transferencia de conocimiento al sector agroproductivo de la región.
Las autoridades presentes fueron enfáticas al señalar que el ajuste estatal en estas áreas estratégicas atenta directamente contra la soberanía tecnológica y la generación de valor agregado. Coincidieron en que la ciencia no debe ser vista como un gasto, sino como una herramienta indispensable para el desarrollo sostenible. Defender el sistema científico es, en última instancia, proteger la capacidad de la provincia para innovar y competir en un mercado globalizado.
Finalmente, la Mesa acordó una hoja de ruta conjunta para visibilizar el impacto territorial de estas instituciones y fortalecer el ecosistema científico riojano. La agenda priorizará la cooperación entre universidades y sectores productivos, buscando alternativas locales que mitiguen el impacto del ajuste nacional. El encuentro cerró con una fuerte señal política: La Rioja apuesta al conocimiento y a la planificación estratégica como motores de su identidad y progreso.

