Con la presencia de destacadas personalidades de la militancia, la Iglesia diocesana, ex presos políticos y autoridades gubernamentales, el espacio socio-comunitario de Aminga conmemoró los 53 años del inicio del martirio del Obispo mártir, en vísperas del 50° aniversario de su asesinato.

El pasado sábado 13 de junio, la comunidad de Casa María —Tinkuy Huasi— en la localidad de Aminga se convirtió en el epicentro de un profundo acontecimiento histórico y cultural para el Departamento Castro Barros. En una jornada marcada por la emoción y el compromiso social, el espacio albergó un homenaje destinado a mantener vivo el legado de Monseñor Enrique Angelelli, al cumplirse 53 años de los hechos de violencia política que dieron inicio a su martirio en la región.
La convocatoria rememoró de forma explícita el fatídico 13 de junio de 1973, fecha en la que una treintena de terratenientes y sectores de poder locales expulsaron mediante agresiones físicas, insultos y armas de fuego al entonces Obispo diocesano y a los sacerdotes Antonio Puigjané y Jorge Danielini, impidiéndoles celebrar la misa patronal de San Antonio en Anillaco.
Este hito histórico, reconocido como el comienzo de la persecución sistemática contra la Iglesia comprometida de La Rioja, cobra una relevancia capital este año, de cara a la proximidad del 50° aniversario del asesinato y martirio de Angelelli, perpetrado el 4 de agosto de 1976.
El encuentro se destacó por una concurrencia de altísima trascendencia institucional e histórica, contando con la participación de testigos directos de la época y referentes comunitarios.
Entre los presentes se encontraron: Alilo Ortiz (alumno, ex secretario y amigo personal de Angelelli); El ex sacerdote Delfor “Pocho” Brizuela (discípulo y colaborador del Obispo); Las hermanas Mercedes y Aparecida en representación de las Hermanas de la Asunción, congregación que trabajó estrechamente junto a Monseñor Angelelli en aquellos tiempos; Raúl Brizuela, María Inés Frasca y Silvia Páez Oliva en representación de la Pastoral Social; Los ex intendentes de mandato cumplido del Dpto. Castro Barros, Fernando Pedraza (periodo 1973-1976) y Jorge Robledo; Los ex presos políticos Pedro Enrique “Negucho” Pérez (presidente de CODETRAL, quien sufrió 8 años de detención por motivos políticos) y Raúl Chacón.Asimismo, el arco político e institucional estuvo representado por el actual Intendente departamental, Miguel de la Vega; las Diputadas Nacionales Gabriela Pedrali e Hilda «Beba» Soria — quien fue la encargada de despedir los restos del Monseñor en la Iglesia Catedral en representación de las juventudes de la época—; y la ex diputada provincial Marta de León.
Acompañando activamente el sentido encuentro, se destacó entre el público la participación de reconocidos hacedores de la cultura como Jorge Ponce, Javier Estrada, Susana Andrada, Marina Nieto, Alejandro Salvato, Diego Frescura, Rodrigo González y Mariana Romero del grupo Las Vidaleras de Mayela.
De manera especial se subrayó el rol de los anfitriones del espacio: Maricel Andrada, administradora de Casa María, y Ciro Montivero, propietario del inmueble que cedió generosamente las instalaciones para el funcionamiento y desarrollo de este proyecto sociocomunitario.
Alumnos de las propuestas educativas vigentes, junto a vecinos y vecinas de todo el departamento, acompañaron activamente el desarrollo de las actividades. Uno de los momentos centrales del evento fue la emotiva proyección del episodio 4 de la serie Ser Esencial, titulado “Hay que seguir andando”, una obra que profundiza en la vigencia del pensamiento y accionar del recordado obispo riojano.
Posterior a la visualización, la jornada adquirió una profunda solemnidad con la entrega de merecidos reconocimientos y distinciones especiales a figuras clave en la defensa de la memoria histórica de la región: el ex preso político “Negucho” Pérez, el ex intendente Fernando Pedraza, las Hermanas de la Asunción y la destacada colaboradora María Ernestina Cubilo, en virtud de sus inquebrantables trayectorias y el compromiso asumido con la comunidad.
Desde la organización de Casa María subrayaron que sostener la memoria de Angelelli no es una acción del pasado, sino un compromiso presente: “Continuamos con su legado de liberación a través de la propuesta federal de educación y de nuestro mercado artesanal, donde las alumnas pueden comercializar el fruto de su trabajo, elaborado íntegramente con materias primas de nuestra tierra”.
A su vez, recalcaron el carácter comunitario del espacio, definiéndolo como un lugar orientado al bien común y la participación constructiva: “No buscamos reemplazar a ninguna institución del Estado, sino sumar esfuerzos para seguir sembrando organización y esperanza en nuestra gente”. El emotivo cierre de la jornada estuvo impregnado de cultura popular y tradición local. Los presentes compartieron un almuerzo comunitario con un tradicional locro, coronado con música en vivo a cargo de Gloria de la Vega y la Quirquinchada.
El momento cúlmine y de mayor sensibilidad se vivió con la interpretación de la «Vidala del pastor», obra compuesta por José Jesús Oyola en homenaje a Monseñor Enrique Angelelli, que resonó en la caja y la imponente voz de la reconocida cantora popular Gloria de la Vega, uniendo a toda la comunidad en un canto de memoria y esperanza.


