El INDEC confirmará esta tarde que el plan de ajuste de Milei no logra contener los precios. Con un salto al 3%, marzo se encamina a ser el mes más caro del año, castigando con especial dureza a las familias en el inicio del ciclo lectivo.
La ficción de la «inflación controlada» que intenta vender el Gobierno Nacional de la mano de Luis «Toto» Caputo, está a punto de chocar de frente con la realidad estadística. Este martes, el INDEC publicará el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo y todas las consultoras privadas, junto al propio Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, coinciden en un diagnóstico sombrío: el costo de vida trepó un 3%, marcando el pico más alto en lo que va de 2026.
Este rebrote inflacionario desarma el optimismo oficialista y pone de manifiesto que el programa económico solo ofrece estabilidad para los mercados financieros, mientras la economía real cruje. El acumulado del primer bimestre ya cerró en un preocupante 5,9%, lo que deja al descubierto que la desaceleración prometida por la gestión libertaria es, por ahora, una expresión de deseos lejana a las góndolas y a los surtidores.
El golpe de este mes esta centrado en educación y combustibles; con el inicio de las clases, las familias argentinas debieron enfrentar un incremento del 8,7% en el rubro educativo, una cifra que pulveriza cualquier intento de planificación familiar. A esto se suma el arrastre de la canasta básica y los constantes aumentos en los combustibles, que actúan como una mecha encendida sobre el resto de los precios de la economía.
Desde el Banco Central intentan calmar las aguas proyectando una supuesta «desaceleración gradual» para la primavera, con la esperanza de perforar el piso del 2%. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, esas proyecciones son promesas de papel frente a un año que cerraría con una inflación cercana al 30%.
