La inflación mayorista se aceleró al 3,4% en marzo, una cifra que, si bien coincide con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), enciende señales de alerta en el Gobierno nacional por su posible traslado a los precios de abril en las góndolas.
El dato fue difundido este jueves por el INDEC y genera preocupación en el equipo económico que conduce Luis Caputo, quien había anticipado una desaceleración inflacionaria a partir de abril y proyectado “los mejores 18 meses de la última década”.
El incremento estuvo impulsado en gran medida por el salto del 27,3% en los precios del petróleo crudo y el gas, en el marco del conflicto en Medio Oriente, lo que impactó en los productos primarios, que subieron en promedio un 7,8%.
En contrapartida, los productos agropecuarios registraron una baja del 3,2%. En el sector industrial, los manufacturados avanzaron un 2,3%, con aumentos en alimentos, tabaco, papel y químicos, además de una suba significativa en derivados del petróleo.
De cara a abril de 2026, la combinación de un índice mayorista en alza, su probable traslado a los precios al consumidor y el peso creciente de los costos energéticos configuran un escenario desafiante. Si bien algunos factores —como la estabilidad cambiaria o una eventual desaceleración en ciertos rubros— podrían moderar la dinámica, el arrastre inflacionario de marzo seguirá presente y pone en tensión las expectativas oficiales de una baja del IPC.
