Un clima de fuerte preocupación se vive este viernes en la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 1, tras la viralización en grupos de WhatsApp de una supuesta amenaza que mencionaba la presencia de una escopeta y municiones dentro del establecimiento. Ante el posible riesgo, las autoridades activaron de inmediato los protocolos de seguridad, mientras que la Policía confirmó la suspensión de actividades en la institución como medida preventiva.
Una mañana de extrema tensión vivió este viernes la Escuela Provincial de Educación Técnica N° 1 de La Rioja, luego de que se viralizaran mensajes en grupos de WhatsApp con una fotografía de una escopeta y municiones, acompañados de la frase «Hoy todos vamos a la morgue» encontrada en uno de los baños del establecimiento. La combinación de ambos elementos desató el pánico entre estudiantes, familias y docentes.
El operativo policial fue inmediato e incluyó a la división de Asuntos Juveniles y personal de civil. El comisario mayor Roberto Cortés confirmó que se revisaron mochilas y pertenencias de los alumnos señalados en los mensajes, sin que se hallaran armas ni elementos peligrosos. «Es una viralización de mensajes falsos que buscan generar paranoia», sostuvo el funcionario, encuadrando el episodio en una escalada que viene afectando a distintas escuelas de la provincia.
La rectora María Elena Portales llevó tranquilidad a las familias: «No hubo ametralladora, ni pistola, ni faca. Los resultados fueron negativos». Sin embargo, reconoció el impacto real de la situación: «Hay niños con estado de pánico, ansiedad, algunos son diabéticos. Los padres vinieron alterados y pueden tener hasta un accidente».
Pese a que las clases no se suspendieron formalmente, los padres acudieron de manera masiva a retirar a sus hijos, generando una escena de desesperación en los accesos del edificio, custodiado por más de 15 efectivos policiales.
La Justicia intervino y el caso se investiga bajo la figura de intimidación pública, prevista en el artículo 211 del Código Penal, que contempla penas de dos a seis años de prisión. Los investigadores trabajan para identificar el origen del mensaje viral, una tarea que consideran compleja pero viable. Si los responsables resultaran ser menores —algo probable dada la dinámica del episodio—, el caso pasará al fuero de minoridad.
El hecho se inscribe en un fenómeno que excede a La Rioja y se replica en varias provincias: falsas amenazas de tiroteos escolares que replican dinámicas virales registradas en otras provincias y países, potenciadas por el uso masivo de smartphones entre adolescentes y la dificultad de los adultos para monitorear esa vida digital.
