El secretario de Finanzas/Cancillería ratificó la decisión del gobierno de Lula da Silva de bajar el nivel de la relación bilateral. Pese a la tensión, aseguró que la Argentina «no va a entrar en una pelea» ni romperá vínculos.
La tensión diplomática entre la Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo de máxima gravedad. Tras la decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de llamar a su embajador en Buenos Aires, la administración brasileña solicitó formalmente que el representante argentino en Brasilia adopte la misma medida.
Así lo confirmó este miércoles el canciller Pablo Quirno durante una entrevista periodística: «Brasil nos comunicó ayer a la tardecita que bajaba el nivel de relaciones a encargado de negocios y que solicitó que nuestro embajador en Brasilia se retire», detalló el funcionario.
La postura de la Casa Rosada: «Para pelear hacen falta dos»
A pesar del endurecimiento de las medidas por parte del Palacio de Itamaraty, Quirno remarcó que la intención del gobierno de Javier Milei es «mantener la relación en la manera en que la estamos manejando» y descartó una ruptura diplomática.
«Hay diferencias profundas, ideológicas y políticas entre los gobiernos, pero nunca llevamos esas diferencias al plano de un incidente diplomático. Brasil decidió hacerlo, está en todo su derecho», expresó el diplomático, intentando bajar la intensidad al conflicto.
En esa misma línea, sostuvo: «Para pelear hacen falta dos. Nosotros no vamos a entrar en esa pelea. No vamos a romper relaciones». «Las manifestaciones se están dando de ambos lados. Ninguno es santo en esta situación», agregó.
Al referirse a los cruces verbales entre Milei y Lula, el funcionario los minimizó encuadrándolos como «diferencias naturales, producto del fragor electoral» que no deberían trasladarse a la relación institucional entre ambos Estados.
El antecedente de Venezuela
Para respaldar la postura del Ejecutivo argentino de evitar represalias formales, Quirno recordó lo ocurrido semanas atrás tras el cambio de régimen en Caracas: «A principio de enero, cuando retiran a Nicolás Maduro del poder en Venezuela, Brasil estaba representando nuestros intereses. Teníamos una serie de presos políticos con riesgo de vida y, a las 72 horas, Brasil decidió retirarnos la representación. Ni siquiera en esa instancia Argentina reaccionó diplomáticamente: velamos por la seguridad de nuestros ciudadanos y mantuvimos la relación», concluyó.
