“De los crímenes más atroces desde que somos provincia, en 1953”. Así describió el jefe de la Policía de Chaco, Fernando Romero, la masacre de una mujer de 22 años y cuatro niños, entre ellos un bebé de apenas seis meses, ocurrida este domingo en Quitilipi.
El caso conmocionó a esta localidad del interior chaqueño, de poco más de 32 mil habitantes, según el último Censo Nacional de 2022. Lo que en un primer momento parecía ser un incendio fatal en una vivienda precaria terminó convertido en una investigación por homicidio múltiple.
Según la reconstrucción que manejan los investigadores, Alberto Luis Ávalos, de 25 años, habría estrangulado a su pareja, Rocío Aranda, degollado a un hijo de ella y a dos sobrinos, y luego prendido fuego la vivienda con su propio bebé de seis meses en brazos. Después, intentó ahorcarse, pero fue rescatado por vecinos.
El bebé murió por inhalación de humo, de acuerdo con la información proporcionada por Romero. El jefe policial también confirmó que el principal sospechoso fue trasladado al Complejo II del Servicio Penitenciario Provincial, en Presidencia Roque Sáenz Peña, donde permanece detenido a disposición de la Justicia.
La reconstrucción de la masacre
El hecho ocurrió este domingo, alrededor de las 6 de la mañana, en una vivienda precaria ubicada sobre la calle Islas Malvinas al 1200, en el barrio Matadero de Quitilipi.
De acuerdo con la hipótesis policial, Ávalos atacó primero a su pareja y a los tres menores. Luego tomó en brazos a su hijo de seis meses y provocó el incendio de la casa.
Luego, el sospechoso intentó ahorcarse, pero fue rescatado por vecinos. Cuando los efectivos policiales llegaron al lugar, lo encontraron inconsciente en la parte frontal de la vivienda.
El bebé, por su parte, estaba en brazos de su abuela paterna, también inconsciente, según el parte policial. Ambos fueron trasladados en ambulancia al hospital local, pero el niño ingresó sin signos vitales.
Dentro de la casa, los bomberos y los policías encontraron otros cuatro cuerpos. Dos menores estaban calcinados en el sector construido con madera y nailon, mientras que, en una habitación de material, hallaron a Rocío Aranda, de 22 años, tendida en el suelo y a una niña sobre una cama.
Las víctimas menores de edad fueron identificadas como Franco Aranda, de cuatro años, hijo de Rocío; Adriana Barrios, de cinco, y Bruno Barrios, de cuatro, ambos sobrinos de la mujer. Los dos últimos eran hijos de María Aranda, de 21 años, hermana de Rocío, quien vive a pocos metros del lugar.












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