El director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, advirtió sobre problemas técnicos y metodológicos en las mediciones del INDEC que podrían estar sobreestimando la caída de la pobreza. Si bien descartó una “estafa estadística”, alertó que la falta de actualizaciones y explicaciones oficiales puede derivar en una pérdida de legitimidad del organismo.
El titular del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, puso el foco en los registros del INDEC y aclaró que “no hay ninguna estafa estadística”, aunque señaló la existencia de “problemas técnicos” y “quizás metodológicos” que afectan la lectura de los indicadores sociales. En particular, cuestionó la forma en que se están captando los ingresos de los hogares a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
“La información sobre salarios no registrados proviene de la Encuesta Permanente de Hogares. No son datos de registro administrativo. Y este punto es central para entender por qué sostengo que la caída de la pobreza está, en parte, sobreestimada”, explicó en declaraciones a Ámbito.
Según detalló, hoy el INDEC estaría captando más ingresos laborales y no laborales que antes de la crisis, aunque “no ha sido del todo claro en explicar por qué” se produjo ese cambio.
Salvia advirtió que al comparar esos datos con los registros administrativos aparece una brecha que se redujo entre un 10% y un 15% en salarios formales, jubilaciones y empleo público. “Los datos de registro muestran que los ingresos crecen a un ritmo menor que el que surge de la EPH”, indicó, y remarcó que los aumentos que refleja la encuesta —del 25% al 30% interanual, incluso por encima de la inflación— resultan difíciles de compatibilizar con la realidad cotidiana de los hogares.
Finalmente, el investigador subrayó la necesidad de actualizar las herramientas de medición. “Existen fallas en los procedimientos y en algunas cuestiones técnicas. El índice de precios y la canasta básica total deberían actualizarse utilizando la Encuesta de Ingresos y Gastos 2017–2018”, sostuvo, y advirtió que, de hacerse, la pobreza podría medirse entre cinco y diez puntos más alta. “Si estas cuestiones no se corrigen, la credibilidad se va a ir desgastando. Al no dar explicaciones ni revisar públicamente lo que está ocurriendo, puede derivar en una pérdida de legitimidad del INDEC”, concluyó.
