Este martes se cumple un mes del brutal femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que fue asesinada y desmembrada en la ciudad de Córdoba. Tras el levantamiento del secreto de sumario el pasado viernes, la investigación liderada por el fiscal Raúl Garzón avanza con tres detenidos y una trama compleja que expone sospechas de redes de prostitución infantil.
El caso: la reconstrucción de una desaparición y el hallazgo
El sábado 23 de mayo, Agostina salió de su casa diciéndole a su madre, Melisa Heredia, que iría a la rotisería de su abuelo. Sin embargo, la reconstrucción determinó que se tomó un remís hacia el barrio Cofico para dirigirse directo a la vivienda de Claudio Barrelier, ex pareja de su madre. Antes de llegar, la adolescente envió un audio a sus amigas contando que el hombre de 33 años le tenía una «sorpresa» preparada para su mamá.
El remisero Ariel Torres, quien trasladó a la menor, declaró que ella se mostraba contenta durante el viaje. Al llegar a la calle Juan del Campillo 878, un hombre encapuchado bajó a pagar el viaje, el cual costó $11.300 y debió completarse con un dólar porque el sujeto no llegaba al monto en pesos. El chofer notó una actitud sospechosa en este individuo, ya que evitaba mirarlo a la cara en todo momento. Tras bajarse, la menor caminó junto a él con total confianza.
Luego de una semana de búsqueda desesperada y de la activación del Alerta Sofía, el cuerpo de Agostina fue encontrado en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra. El informe preliminar de la autopsia reveló datos escalofriantes, indicando que la muerte ocurrió entre la 1:00 y las 3:00 de la madrugada del domingo 24 de mayo, pocas horas después de haber ingresado a la casa de Barrelier. La causa del deceso fue estrangulamiento y el cadáver presentaba un compromiso severo en la región pélvica compatible con un proceso de desmembramiento, lo que impidió a los forenses realizar los hisopados correspondientes para confirmar el abuso sexual, aunque existen fuertes indicios del mismo.
Los tres detenidos y sus situaciones procesales
La causa penal mantiene a tres personas tras las rejas con diferentes grados de responsabilidad. El principal imputado es Claudio Barrelier, señalado como el presunto autor de homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y violencia de género. El sospechoso cambió su versión dos veces ante la Justicia; primero intentó instalar que Agostina solo le había pedido plata para el taxi y luego se había marchado con otro hombre, y más tarde, al ser confrontado con filmaciones, intentó hacer pasar a la víctima por su propia hija antes de admitir la verdad.
El segundo detenido es Osvaldo Fassetta, de 47 años, quien alquilaba una habitación en la casa de Barrelier desde hacía diez meses y se encuentra acusado de encubrimiento agravado. Ante el fiscal, Fassetta declaró y aseguró ser completamente inocente. Por último, Soledad Andreani está imputada por el mismo delito de encubrimiento agravado al ser la dueña del Ford Ka negro en el que presuntamente trasladaron el cuerpo de la adolescente hacia el baldío. A diferencia de Fassetta, Andreani optó por abstenerse de declarar.
La situación de Andreani abrió una línea paralela muy sensible en la causa, ya que era la encargada del local nocturno «Wachitas», clausurado tras el escándalo. La investigación sobre este comercio arroja sospechas de una presunta red de prostitución de menores y se analizan posibles vínculos con el poder político y policial de la provincia.
El hallazgo del cuerpo de la adolescente no estuvo exento de controversia institucional. Durante la conferencia de prensa posterior al operativo, el fiscal Raúl Garzón sugirió otorgarle una medalla de distinción a un perro de la División Canes por su labor en el rastrillaje. La frase generó un fuerte repudio social y político, al punto de que el exconcejal Laura Vilches calificó la declaración de payasada y le exigió al funcionario judicial que se ahorrara el cinismo ante semejante tragedia.
Mientras tanto, la familia de Agostina ha encabezado múltiples marchas en la capital cordobesa para visibilizar el reclamo de justicia. Tras levantarse el secreto de sumario, la querella espera que la investigación avance con celeridad para conseguir una condena ejemplar contra los responsables.
