Por Mariangel Oviedo Andrada
La Provincia presentó su Plan Estratégico de Ciencia y Tecnología 2026-2030, una hoja de ruta construida con la participación de casi 300 especialistas y que define ocho áreas prioritarias. El desafío es que el conocimiento producido en universidades, institutos y empresas se traduzca en empleo, producción, salud, servicios y nuevas oportunidades para las y los riojanos.
¿Qué tiene que ver la ciencia y la tecnología con la vida cotidiana de una familia riojana? Mucho más de lo que parece.
Detrás de una mejor utilización del agua, de un sistema de riego más eficiente, de una consulta médica a distancia, de una empresa que incorpora tecnología, de un joven que consigue trabajo en el sector tecnológico o de un producto riojano que logra ingresar a nuevos mercados hay conocimiento, investigación e innovación.
Con esa mirada, La Rioja presentó el Plan Estratégico de Ciencia y Tecnología 2026-2030, una propuesta que busca ordenar las prioridades de la provincia y orientar las políticas públicas para que las capacidades científicas y tecnológicas existentes puedan convertirse en soluciones concretas para el desarrollo provincial.
UN PLAN CONSTRUIDO CON CONOCIMIENTO RIOJANO
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es su proceso de elaboración.
Cerca de 300 científicos, tecnólogos, especialistas y profesionales participaron en la construcción del plan, buscando identificar cuáles son los principales desafíos de La Rioja y dónde existen oportunidades para que la ciencia, la tecnología y la innovación tengan un impacto concreto.
La propuesta no se construye únicamente desde el Estado. El ecosistema que acompaña esta política reúne a universidades como la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC), Fundación Barceló, Universidad Siglo 21, Universidad Blas Pascal y Teclab.
También participan instituciones científicas y técnicas como CRILAR-CONICET, INTA, INTI, SENASA, INVAP y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), junto con empresas y organismos provinciales como Internet Para Todos, Parque Eólico Arauco-Winti, EDELAR, EMSE y Aguas Riojanas. A esto se suma la participación del sector privado y tecnológico, con empresas como Amazon y Huawei.
La idea es generar una red: quienes investigan, quienes forman profesionales, quienes producen, quienes toman decisiones y quienes pueden transformar una investigación en un producto o servicio trabajando sobre objetivos comunes.
LAS OCHO ÁREAS QUE MARCARÁN LA AGENDA
El Plan Estratégico concentra sus prioridades en ocho grandes áreas vinculadas directamente con los desafíos y oportunidades de la provincia:
🧠Economía del conocimiento
⛏️Minería
⚡Energía
🍃Agua y ambiente
⚕️Salud
🌵Turismo y cultura
🏭Complejo agroalimentario y agroindustrial
🌎Comercio exterior
La importancia de estas áreas está en que no son sectores aislados.
El agua, por ejemplo, está directamente relacionada con la producción agropecuaria. La tecnología puede ayudar a utilizarla de manera más eficiente. La investigación puede mejorar los procesos productivos y generar mayor valor agregado.
En salud, la tecnología puede contribuir a acercar servicios y especialistas a localidades alejadas mediante herramientas como la telemedicina.
En energía, la investigación y el desarrollo tecnológico pueden acompañar la expansión de fuentes renovables y la búsqueda de soluciones adaptadas a las condiciones de la provincia.
En minería, la ciencia puede aportar conocimiento, tecnología y formación de proveedores locales.
Y en la economía del conocimiento aparece una de las oportunidades más importantes para las nuevas generaciones: crear empleos que no necesariamente dependen de la ubicación geográfica de una empresa y que permiten que jóvenes formados en La Rioja puedan desarrollar sus carreras desde la provincia.
¿QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA LAS Y LOS RIOJANOS?
Esta es quizás la pregunta más importante.
Un plan estratégico de ciencia y tecnología no tiene sentido si queda encerrado en universidades, laboratorios o documentos oficiales. Su verdadero valor aparece cuando logra modificar la vida cotidiana.
Para un estudiante, puede significar más oportunidades de formación en áreas vinculadas con las nuevas tecnologías y una mayor conexión entre su formación y el mercado laboral.
Para una persona joven, puede significar la posibilidad de acceder a empleos vinculados con la economía del conocimiento sin tener que abandonar necesariamente la provincia.
Para un productor, puede traducirse en nuevas tecnologías para producir mejor, utilizar menos recursos, mejorar la calidad y agregar valor.
Para una empresa riojana, puede significar acceso a conocimiento, innovación y herramientas que le permitan ser más competitiva.
Para una persona que necesita atención médica, puede representar nuevas alternativas para acceder a especialistas y servicios mediante herramientas tecnológicas.
Para quienes viven en zonas donde el agua es un recurso crítico, la investigación puede aportar sistemas y tecnologías destinados a mejorar su aprovechamiento.
Para quienes trabajan en turismo y cultura, la innovación puede abrir nuevas formas de poner en valor el patrimonio natural, arqueológico, paleontológico y cultural de La Rioja.
Y para toda la provincia, el objetivo de fondo es generar más capacidades, más valor agregado y mejores oportunidades de desarrollo.
8.000 JÓVENES CAPACITADOS Y CERCA DE 700 NUEVOS EMPLEOS TECNOLÓGICOS
La Provincia también presentó al Polo Tecnológico como un ejemplo de lo que puede producir una política sostenida de formación y tecnología.
Según los datos difundidos durante la presentación, más de 8.000 jóvenes fueron capacitados y cerca de 700 lograron incorporarse a empleos vinculados al sector tecnológico.
El dato permite entender mejor qué busca proyectar el nuevo plan.
No se trata solamente de hablar de inteligencia artificial, programación, innovación o transformación digital. Se trata de convertir esas herramientas en oportunidades concretas para las personas.
La formación tecnológica puede abrir puertas a empleos que hace algunos años prácticamente no existían y que hoy forman parte de una economía global.
El desafío hacia 2030 será ampliar esa escala y lograr que cada vez más jóvenes puedan convertir su formación en oportunidades laborales y profesionales.
HUGO VERA: CONSTRUIR FUTURO DESDE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA
Durante la presentación, el secretario de Ciencia y Tecnología, Hugo Vera, planteó el sentido político que tiene la iniciativa.
“Hoy no estamos presentando tan solo un plan estratégico ni realizando únicamente la apertura de esta Expo Rioja Futura; hoy estamos tomando una decisión de construir futuro, de que La Rioja quiere ser protagonista de los tiempos que vienen”.
La definición sintetiza uno de los objetivos centrales del plan: no limitarse a acompañar los cambios tecnológicos, sino intentar que La Rioja tenga capacidad para producirlos, apropiarse de ellos y utilizarlos en función de sus propias necesidades.
Vera también puso el foco en la generación de oportunidades para los jóvenes y destacó el recorrido realizado a través del Polo Tecnológico: más de 8.000 jóvenes capacitados y cerca de 700 incorporados al mercado laboral. “Trabajamos para generar posibilidades y oportunidades, principalmente para los jóvenes”, señaló.
El funcionario remarcó además que la Provincia decidió sostener con recursos propios proyectos considerados estratégicos, entre ellos el Polo Científico y Tecnológico, en un contexto de retracción de la inversión nacional en ciencia y obra pública.

DEL LABORATORIO A LA VIDA COTIDIANA
Quizás una de las mayores dificultades de hablar de ciencia y tecnología sea que muchas veces se utilizan conceptos que parecen lejanos.
Pero el Plan Estratégico propone justamente mirar el conocimiento desde otro lugar.
Investigar sobre agua es hablar de producción.
Investigar sobre salud es hablar de calidad de vida.
Investigar sobre energía es hablar de desarrollo.
Investigar sobre tecnología es hablar de empleo.
Investigar sobre producción agroindustrial es hablar de valor agregado.
Investigar sobre patrimonio es hablar de turismo y cultura.
Esa conexión es la que puede convertir a la ciencia y la tecnología en una verdadera política de desarrollo.
Porque una provincia que forma científicos, técnicos y profesionales pero no logra aprovechar ese conocimiento pierde una parte importante de su potencial.
En cambio, cuando una investigación puede convertirse en una nueva tecnología, cuando una universidad puede vincularse con una empresa, cuando un productor incorpora una innovación o cuando un joven capacitado consigue un empleo de calidad, el conocimiento deja de ser solamente conocimiento y se transforma en desarrollo.
UNA HOJA DE RUTA HACIA 2030
El Plan Estratégico de Ciencia y Tecnología 2026-2030 busca, en definitiva, establecer prioridades para los próximos años y articular las capacidades existentes con las necesidades concretas de La Rioja.
El desafío será ahora transformar esas prioridades en políticas sostenidas, proyectos, financiamiento, infraestructura, capacitación y resultados que puedan medirse.
Porque el éxito del plan no debería medirse solamente por la cantidad de investigaciones realizadas o proyectos presentados.
Deberá medirse también por cuántos jóvenes encuentran nuevas oportunidades, cuántas empresas incorporan tecnología, cuánto valor agregado se genera, cuánto se mejora el uso del agua, cuánto se amplía el acceso a la salud y cuántas soluciones creadas desde La Rioja logran mejorar la vida de quienes viven en ella.
En otras palabras, el verdadero objetivo del Plan Estratégico puede resumirse en una pregunta sencilla:
¿Cómo hacemos para que el conocimiento que La Rioja produce se convierta en más oportunidades para su gente?
La respuesta comenzará a construirse en los próximos cuatro años.

