Luego de que el Gobierno nacional retirara la reforma de la Ley de Tierras, el gobernador Ricardo Quintela aseguró «El pueblo organizado fue capaz de frenar una decisión que comprometía el futuro de la Argentina» y llamó a continuar defendiendo las leyes que resguardan el territorio y los recursos naturales.
El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, celebró la decisión del Gobierno nacional de retirar del proyecto de ley el capítulo que proponía modificar la Ley de Tierras y sostuvo que la medida representa un triunfo de la movilización social y de quienes defendieron la soberanía nacional tras las múltiples manifestaciones de rechazo a la iniciativa.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el mandatario afirmó que «la defensa de nuestra soberanía volvió a demostrar que cuando el pueblo se organiza y hace escuchar su voz, es capaz de frenar todas las decisiones que comprometen el futuro de nuestra querida República Argentina».
Quintela señaló que el Gobierno nacional “tuvo que dar marcha atrás con la intención de flexibilizar la protección sobre nuestras tierras», al considerar que se trata de «un recurso estratégico que pertenece a todos los argentinos y argentinas». En ese sentido, remarcó que las tierras «son parte de nuestra identidad, de nuestra producción y, por sobre todas las cosas, de nuestra soberanía».
El gobernador también sostuvo que proteger el territorio implica «defender el agua, los recursos naturales y el derecho de las futuras generaciones a decidir el futuro de nuestro país», y consideró que la decisión del Ejecutivo nacional demuestra que «vale la pena dar cada discusión y sostener cada reclamo cuando están en juego los intereses de la Nación».
No obstante, advirtió que el retiro de la reforma «no alcanza» y llamó a mantenerse alerta para resguardar otras herramientas de protección ambiental y territorial. En ese marco, mencionó la Ley de Manejo del Fuego y otras normas destinadas a preservar los bienes comunes.
Finalmente, Quintela afirmó que «la Argentina no necesita entregar su patrimonio para crecer», sino un Estado que permita impulsar «un proyecto de desarrollo que genere inversiones, producción y trabajo, pero que defienda la soberanía nacional y ponga siempre el interés del pueblo por encima de cualquier otro interés».
