El Gobierno Libertario adelantó la salida del Presidente a Ecuador para dejar a la Vicepresidenta a cargo del Ejecutivo y sacarla de la Cámara Alta. El objetivo de evitar un desempate adverso fracasó cuando la falta de votos obligó al propio oficialismo a dar marcha atrás con la desregulación de la Ley de Tierras.
En una muestra de improvisación táctica e interna expuesta, el presidente Javier Milei adelantó a último momento su viaje al exterior en medio de una jornada decisiva en el Congreso. La maniobra pretendía impedir que la vicepresidenta Victoria Villarruel presidiera la sesión del Senado sobre el proyecto de «Inviolabilidad de la Propiedad Privada». Sin embargo, la estrategia de la Casa Rosada no surtió el efecto esperado.
Originalmente, la agenda oficial marcaba que Milei partiría rumbo a Colombia recién este viernes para asistir a la toma de posesión del mandatario electo Abelardo de la Espriella. Sin embargo, ante las proyecciones de un «poroteo» altamente ajustado en el Senado, que preveía un virtual empate en 35 votos, la Casa Rosada activó un plan de emergencia: alterar el cronograma y adelantar el viaje al miércoles por la noche, sumando una escala previa en Ecuador.
El cálculo institucional detrás de la jugada era frío y directo: al salir del país, Milei obligaba a Villarruel a asumir interinamente la Presidencia de la Nación, imposibilitándola por norma constitucional de conducir la sesión de la Cámara Alta.
En el entorno del mandatario temían un nuevo «voto no positivo»: recelaban de la postura de la titular del Senado frente a la flexibilización de la Ley de Tierras a capitales extranjeros y buscaban evitar a toda costa que tuviera en sus manos la llave del desempate.
¿Por qué le salió mal la jugada al Gobierno?
Pese al apuro de la comitiva oficial por despegar hacia Quito y dejar el recinto en manos de las autoridades provisionales, la maniobra se topó con la realidad política parlamentaria:
1. Fuga de votos irreversible: El problema del oficialismo no era únicamente quién presidía el recinto, sino que las cuentas no daban. Senadores aliados de bloques provinciales (como las representantes de Salta, Tucumán y Neuquén) y un sector clave de la UCR cerraron filas en rotundo rechazo a la extranjerización del territorio.
2. Retiro obligado del capítulo: La titular del bloque libertario, Patricia Bullrich, tuvo que reunirse de urgencia con jefes de bancadas aliadas en las oficinas del radicalismo para admitir la derrota antes de la votación. Sin los votos ni para alcanzar el quorum de ese articulado, el oficialismo debió capitular y capitular de manera humillante: retirar por completo el capítulo III del proyecto para evitar la caída de la sesión.
3. Costo político y distanciamiento expuesto: Milei no solo no logró salvar la desregulación de las tierras rurales, sino que expuso ante la opinión pública que su viaje obedeció más a la desconfianza hacia su propia Vicepresidenta que a compromisos internacionales.
Instalado en suelo ecuatoriano para mantener encuentros con Daniel Noboa e integrantes de cámaras empresariales, el Presidente intenta sostener la agenda del alineamiento externo. Sin embargo, la maniobra parlamentaria trunca deja en evidencia un Gobierno dispuesto a forzar los tiempos institucionales con tal de tapar su propia interna, en una jornada donde la oposición y los aliados le marcaron un límite definitivo en el Senado.
