Dos testigos clave declararon ante la Justicia y ratificaron la existencia de un extraño préstamo privado para la compra de un departamento en Caballito.
Mientras el Gobierno de Javier Milei predica una austeridad que solo castiga a los trabajadores y jubilados, los números personales de sus funcionarios estrella comienzan a mostrar fisuras difíciles de explicar.
Esta semana, el caso por presunto enriquecimiento ilícito contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó capítulos comprometedores en Comodoro Py. Las prestamistas Graciela Molina y Victoria Cancio confirmaron ante el fiscal Gerardo Pollicita que el funcionario aún mantiene una deuda de 70.000 dólares más intereses.
El entramado detrás de la adquisición de un departamento en la avenida Asamblea, frente a Parque Chacabuco, genera más dudas que certezas. Según las declaraciones, se trató de un crédito hipotecario «no bancario» por un total de 100.000 dólares otorgado en noviembre de 2024. Lo que llama la atención de los investigadores es que ambas mujeres, integrantes de la Policía Federal, son quienes habrían financiado directamente al funcionario.
La Justicia ahora pone la lupa sobre la capacidad económica de las uniformadas para mover semejantes sumas de divisas en efectivo.
La operación, pactada con una tasa del 11% anual, tiene cuotas mensuales vigentes y un vencimiento final para noviembre de este año. Aunque la escribana interviniente, Adriana Nechevenko, intentó bajarle el tono a la polémica asegurando que se trató de una operación «normal» de compra en cuotas entre privados, la trazabilidad de los fondos sigue siendo el punto ciego que Adorni no logra aclarar
La ofensiva judicial no se detiene. Para el próximo miércoles 15, se espera la declaración de otras dos acreedoras vinculadas a la misma propiedad: Beatriz Viegas y Claudia Sbabo.
Mientras la gestión libertaria intenta distraer con su agenda de ajuste, el expediente en Retiro avanza sobre el origen de los bienes de un Jefe de Gabinete que parece haber encontrado en el sector privado «informal» el oxígeno financiero que el resto de los argentinos ya no tiene.
