A pesar de la exitosa implementación de la inmunización materna para protegerlos contra el VSR, hay más oportunidades para seguir reforzando la prevención.
El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) continúa siendo una de las principales causas de bronquiolitis y hospitalización en lactantes menores de un año en Argentina y en nuestro país, la incorporación de la vacunación materna en el calendario nacional representa un avance importante en la prevención de este virus, sin embargo, persiste una brecha significativa de protección que deja desprotegidos a miles de bebés vulnerables durante la temporada de mayor circulación viral.
El VSR es un virus de circulación estacional, en el hemisferio sur, su circulación transcurre generalmente entre marzo/abril y agosto/septiembre, coincidiendo con las temperaturas más frías del año, mientras que, durante este período, el VSR representa entre el 60% y 80% de las bronquiolitis según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
“Resulta imposible predecir qué lactantes desarrollarán enfermedad grave2,3 ya que el 79% de los casos corresponde a bebés completamente sanos, nacidos a término y sin factores de riesgo identificables. Además, la edad promedio de los niños que requieren internación es de 7 meses y las evidencias muestran que el 50% de las hospitalizaciones ocurren en niños nacidos antes de la temporada de circulación del virus”, señaló el Dr. Néstor Vain, médico pediatra y neonatólogo.
Los datos epidemiológicos nacionales revelan que, a pesar del avance significativo que representó la implementación de la vacunación materna desde 2024, la carga de enfermedad por VSR en nuestro país persiste elevada evidenciando que la estrategia actual, si bien valiosa, no es suficiente para proteger a todos los lactantes vulnerables a su primera temporada de VSR.
¿Por qué hay bebés desprotegidos?
La vacunación materna contra el VSR demostró una adecuada eficacia, efectividad y seguridad, con una duración de protección de aproximadamente 6 meses luego de la inmunización de la madre. No obstante, al tratarse de una intervención estacional, muchos lactantes nacen fuera del período de inmunización y no van a contar con esa protección inicial.
Por ello, la forma apropiada de acompañar el primer año de vida es mediante una estrategia integrada: vacunación materna durante la ventana establecida y anticuerpos para aquellos bebés que no hayan recibido la protección conferida por la inmunización materna o que no se encuentren protegidos al momento de comenzada la circulación viral.
