El mercado energético global reaccionó con una caída abrupta ante el anuncio del presidente Donald Trump sobre un cese al fuego temporal con Irán. El precio del barril de Brent, que había alcanzado picos de u$s114 durante la noche del domingo, registró un desplome cercano al 14%, ubicándose nuevamente por debajo de la barrera de los u$s100 en cuestión de horas.
Este alivio en los mercados financieros es consecuencia directa del cambio en el clima geopolítico. La confirmación de conversaciones «productivas» entre Washington y Teherán desinfló la prima de riesgo que impulsaba los precios al alza ante el temor de ataques a infraestructuras estratégicas. Los operadores ahora descuentan una posible normalización en el flujo de crudo a través del estrecho de Ormuz, un corredor vital para el comercio mundial de energía que se encontraba bajo amenaza.
El giro inesperado de este lunes contradice las proyecciones recientes de entidades como Goldman Sachs, que habían elevado sus estimaciones de precios ante la expectativa de un conflicto prolongado. Con la tregua de cinco días en marcha, la atención de los inversores se centra ahora en la estabilidad de la oferta y la demanda, a la espera de definiciones políticas que confirmen si esta tendencia a la baja podrá sostenerse en el corto plazo.
