En un nuevo paso en la escalada de Donald Trump contra el derecho internacional, Estados Unidos secuestró este miércoles dos buques petroleros que transportaban crudo venezolano. Las naves intentaban eludir sanciones impuestas unilateralmente por Washington cerca de aguas venezolanas. Las autoridades estadounidenses actúan en medio de negociaciones con Caracas por el acceso a ese recurso.
La primera embarcación, antes llamada «Bella 1» y ahora «Marinera», llevaba insignia rusa. La capturaron en el Atlántico Norte tras dos semanas de persecución. Un tribunal federal emitió la orden, y la Guardia Costera la ejecutó con el buque USCGC Munro cerca de Islandia.
El Comando Europeo del Ejército de EE.UU. confirmó la operación en la red social X. Los departamentos de Justicia, Seguridad Nacional y Defensa coordinaron la acción por violaciones a las sanciones. La medida respalda una proclamación de Donald Trump contra navíos que, a su criterio, «amenazan la estabilidad hemisférica».
La segunda nave, «Sophia», navegaba sin bandera y la interceptaron en el mar Caribe antes del amanecer. El Comando Sur reportó que operaba en aguas internacionales con actividades ilícitas. La detención ocurrió sin incidentes, y previamente la Guardia Costera había fallado en abordarla cerca de Venezuela en diciembre.
En este contexto, Vladímir Putin anunció que envió un submarino para defender a la primera nave, llevando la tensión internacional a los niveles más altos al menos desde la crisis de los misiles, a principios de la década de 1960.
