El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunirá hoy, lunes 5 de enero, en sesión de emergencia para analizar la denuncia presentada por Venezuela tras la operación militar estadounidense denominada «Resolución Absoluta», que incluyó bombardeos sobre objetivos militares en Caracas y la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
La convocatoria fue solicitada formalmente por Venezuela y cuenta con el apoyo de China y Rusia, dos miembros permanentes del Consejo, en un contexto de creciente tensión internacional. De acuerdo a información difundida por la agencia AP, también respaldaron el pedido Colombia y Sudáfrica, lo que permitió activar el mecanismo de reunión urgente del organismo.
Aunque la lista definitiva de participantes aún no fue confirmada, los países solicitantes pidieron la presencia del secretario general de la ONU, António Guterres. Se tratará de la tercera sesión dedicada al conflicto entre Washington y Caracas en pocos meses, luego de encuentros similares realizados en octubre y diciembre.
Desde la Secretaría General de la ONU manifestaron preocupación por los hechos denunciados. A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, António Guterres advirtió que una intervención militar de este tipo, de confirmarse, «sentaría un precedente peligroso para el orden mundial».
«El Secretario General insiste en la importancia del pleno respeto del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Le preocupa profundamente que no se hayan respetado las normas que rigen las relaciones entre los Estados», señaló el comunicado oficial.
Por su parte, el embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, calificó la operación como «una guerra colonial» y acusó a Estados Unidos de intentar imponer un gobierno afín a sus intereses económicos.
«Buscan destruir nuestra forma republicana de gobierno, elegida por nuestro pueblo, para facilitar el saqueo de nuestros recursos naturales, incluidas las mayores reservas de petróleo del mundo», sostuvo el diplomático.
Moncada también afirmó que Washington habría violado de manera directa la Carta fundacional de la ONU, que prohíbe explícitamente el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de un Estado soberano.
Mientras la comunidad internacional aguarda definiciones y confirmaciones oficiales, la reunión del Consejo de Seguridad se perfila como un nuevo foco de confrontación diplomática que podría profundizar la crisis geopolítica en la región y reabrir el debate sobre los límites de la intervención militar unilateral en el sistema internacional.
