En entrevista con Agencia de Noticias La Rioja, la presidenta del Colegio Profesional de Psicopedagogía de La Rioja, Sonia Galleguillo, advirtió sobre el complejo escenario que atraviesa la salud mental en la provincia y sostuvo que las problemáticas que hoy se reflejan en las escuelas son consecuencia de una crisis social, económica y emocional más profunda. “No alcanza con escuchar lo que dicen los chicos, también hay que prestar atención a lo que no dicen”, indicó.
Desde los colegios profesionales de Psicólogos, Psicopedagogos, Trabajadores Sociales y Terapeutas Ocupacionales emitieron un comunicado conjunto para advertir sobre el complejo escenario que atraviesa la salud mental en la provincia además de ponerse a disposición de las escuelas para atender sus necesidades en el marco de la preocupación por amenazas escolares que conmocionaron a la sociedad.
Galleguillo explicó que las instituciones decidieron unirse ante la preocupación por distintas situaciones vinculadas a las adolescencias, especialmente tras los episodios relacionados con amenazas y uso de armas en establecimientos educativos.
“Esto nos convocó como instituciones para reflexionar y producir contenido respecto a una problemática que trasciende la edad y tiene que ver con el contexto social que estamos viviendo”, expresó.
Crisis
“Desde hace tiempo asistimos a una política de desguace de derechos y de políticas públicas que afecta a todos los sectores de nuestra sociedad y, principalmente, a los más vulnerables, como las infancias, adolescencias y personas mayores, que están sufriendo los avatares de estos contextos de incertidumbre y retroceso de derechos que impactan en la calidad de vida de las personas”; explicó la profesional.
En este sentido, advirtió sobre los efectos de la crisis “No son cuestiones aisladas, teóricas ni ideológicas; son problemáticas que atraviesan la vida cotidiana: no poder acceder a un medicamento o a tratamientos, o las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad. Hay muchas demoras en la entrega de certificados de discapacidad y eso limita la cobertura y las prestaciones asistenciales a través de las obras sociales”.
La escuela como caja de resonancia
Galleguillo fue consultada sobre las amenazas de tiroteos registradas en colegios, no solo de La Rioja sino también en distintos puntos del país. Mientras algunos sectores consideran estos hechos como “bromas”, otros advierten que son señales de una profunda falta de contención en las adolescencias.
“Los jóvenes, por su mismo ímpetu y la etapa que atraviesan, hacen llamados de atención para ser escuchados, mirados con respeto y acompañados de manera sostenida. Y eso no está pasando porque los adultos estamos inmersos en distintas situaciones, tratando de sobrevivir en un contexto económico difícil. Muchas personas tienen dos o tres trabajos o están desocupadas, y toda la energía se enfoca en resolver cuestiones de supervivencia. En esa vorágine, muchas veces se pierde de vista el acompañamiento de los adolescentes”, expresó.
La titular del Colegio Profesional de Psicopedagogía sostuvo además que las escuelas se transformaron en espacios donde impactan directamente las problemáticas sociales.
“Hoy la escuela es una caja de resonancia porque es el lugar donde los chicos asisten diariamente, donde están sus amigos y también sus problemáticas. Cuando no pueden establecer vínculos sanos aparecen situaciones de bullying y, por ahí, para el adulto ‘son cosas de chicos’, pero quien sufre esa situación de desprecio o indiferencia carga con un impacto emocional muy importante”, indicó.
En ese sentido, remarcó la importancia de fortalecer el diálogo entre adolescentes y adultos. “Cuando los chicos vuelven de la escuela y no encuentran la forma de hablar sobre lo que les pasa, se genera un problema. Muchas veces los adultos tampoco sabemos cómo acompañar”, concluyó.
Nueva Ley de Salud Mental: ¿es necesaria?
Galleguillo también fue consultada sobre el proyecto de reforma de la Ley de Salud Mental impulsado por el Gobierno nacional y sostuvo que el principal problema del sistema no es la normativa vigente, sino la falta de financiamiento.
“Quienes trabajamos en salud mental entendemos que el punto central es el financiamiento. No es que la ley actual sea mala, el problema es que no hay recursos ni dispositivos que puedan dar respuesta a la realidad”, afirmó.
La profesional consideró que avanzar con una nueva legislación en el contexto actual significaría un retroceso en materia de derechos y abordajes integrales. “No es el encierro ni volver a categorías estigmatizantes lo que necesita la sociedad. Eso ya fue superado”, expresó.
Además, cuestionó la mirada “individualista y meritocrática” que, según señaló, impulsa el Gobierno nacional y advirtió que las políticas de ajuste atraviesan distintos aspectos del tejido social.
De therians a las armas: el silencioso grito de los adolescentes
Galleguillo también se refirió al fenómeno “therian” y a las amenazas en escuelas, y aseguró que ambas situaciones reflejan una misma problemática de fondo: adolescentes que se sienten solos y buscan ser escuchados.
“En febrero el debate era sobre los jóvenes «therian» que se percibían animales y ahora el foco pasó a las armas en las escuelas, pero la demanda de los adolescentes sigue siendo la misma: piden ser escuchados, acompañados y contenidos”, expresó.
La profesional sostuvo que muchos jóvenes atraviesan incertidumbre, falta de oportunidades y dificultades para proyectar un futuro después de terminar la escuela, por lo que remarcó la necesidad de abordar estas situaciones desde la salud mental y no desde respuestas punitivas.
“La respuesta no es el castigo ni seguir culpando a los adolescentes. Tenemos que revisar qué estamos haciendo los adultos, las familias, las instituciones y el Estado para responder a lo que ellos nos están demandando”, afirmó.
Escuchar lo que se dice y lo que no
Desde los colegios profesionales plantearon la necesidad de centrar el abordaje en los chicos y chicas, entendiendo que muchas veces los debates, reuniones y protocolos quedan únicamente entre adultos sin incorporar la mirada de los adolescentes.
“Debemos preguntarles qué piensan, qué necesitan y qué podemos hacer para ayudarlos”, señaló Galleguillo, al tiempo que remarcó la importancia de generar espacios reales de escucha y contención.
En ese sentido, destacó que acompañar a los jóvenes implica no solo escuchar lo que expresan, sino también prestar atención a aquello que callan. “Muchas veces los silencios también hablan. Tenemos que estar atentos a lo que no dicen, porque ahí también hay señales y necesidades que requieren acompañamiento”, indicó.
