En medio del ajuste y la creciente tensión social, la gestión libertaria usó las instalaciones de Balcarce 50 para montar un acto de marketing político junto a un can de la Policía Federal Argentina, intentando maquillar la falta de respuestas y políticas concretas en materia de seguridad.
En un contexto de deterioro socioeconómico generalizado y un descontento social que no deja de escalar, el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, volvieron a recurrir a la escenografía del marketing digital. Esta vez, la Casa Rosada sirvió de marco para recibir a Hela, una perra detective del cuerpo de Detectores de Narcóticos de la Policía Federal Argentina (PFA) que pasa a retiro.
La maniobra busca apalancarse en la intachable trayectoria del animal —quien prestó servicio en la Dirección General de Operaciones Antidrogas Hidrovías Paraná e intervino en operativos contra redes narcocriminales como la de Miguel Ángel «Mameluco» Villalba— para adjudicarse éxitos ajenos.
Ante la ausencia de un plan integral de seguridad y frente al desplome del poder adquisitivo de los trabajadores, la agenda presidencial prioriza generar contenido efectista para redes sociales antes que atender las urgencias reales del país.
Durante el encuentro también estuvo presente la sargento Susana Viamonte, guía de la canina, quien incluso había postergado su jubilación para cumplir su ciclo a la par de su compañera. Sin embargo, lo que debió ser un justo reconocimiento institucional terminó reducido a un acto de propaganda oficial para intentar distraer a la opinión pública de una realidad económica y social cada vez más crítica.
