En lo que va de 2026, ya se registraron 24 víctimas fatales por siniestros de tránsito, una cifra que mantiene una tendencia similar a la observada durante el año pasado y que refleja la persistencia de conductas de riesgo en calles y rutas.
Según los datos del Observatorio de Siniestros Viales, durante el primer trimestre del año se contabilizaron 12 fallecidos, una leve mejora respecto de los 15 registrados en el mismo período de 2025. Sin embargo, las autoridades advierten que la problemática continúa siendo una de las principales causas de muertes evitables en la provincia.
La situación en números
Uno de los aspectos más preocupantes es el protagonismo de las motocicletas en los hechos fatales. De las 24 personas fallecidas durante 2026, 21 se trasladaban en motocicletas, ya sea como conductores o acompañantes. Este dato confirma una tendencia que se repite año tras año y que posiciona a los motociclistas como el grupo más vulnerable dentro del tránsito riojano.
El perfil de las víctimas también muestra una marcada predominancia masculina. Del total de fallecidos, 17 son hombres y 7 mujeres. Además, los jóvenes continúan integrando uno de los sectores con mayor exposición a sufrir consecuencias graves en siniestros viales.
La mayoría de los hechos se produjo en zonas urbanas, donde se registraron 16 de las 24 muertes contabilizadas hasta el momento. La ciudad Capital concentra la mayor cantidad de casos debido a su densidad poblacional y al intenso movimiento vehicular, mientras que Chilecito aparece como el departamento más afectado del interior provincial. También se registraron cuatro fallecimientos en áreas rurales.
Conductas de riesgo que se repiten
Las estadísticas muestran además que los fines de semana siguen siendo los períodos de mayor riesgo, concentrando buena parte de los siniestros de mayor gravedad.
Entre los factores que más se repiten en los accidentes fatales aparecen el exceso de velocidad, el consumo de alcohol, las distracciones ocasionadas por el uso del teléfono celular y el incumplimiento de normas básicas de circulación. A esto se suma la utilización incorrecta del casco o directamente su ausencia, especialmente en sectores alejados de los centros urbanos.
Las autoridades sostienen que la mayoría de los siniestros son multicausales, aunque coinciden en que muchas de las tragedias podrían evitarse mediante una conducción responsable y el cumplimiento de las normas vigentes.
Desde la Subsecretaría de Seguridad Vial remarcan que la responsabilidad individual continúa siendo determinante para reducir las cifras. En paralelo, se mantienen operativos de control y campañas de concientización destinadas a promover el respeto por las normas de tránsito.
El desafío para la segunda mitad de 2026 será revertir las conductas de riesgo que siguen presentes en la vía pública y avanzar hacia una reducción sostenida de la siniestralidad, con el objetivo de evitar nuevas pérdidas de vidas que, en la mayoría de los casos, podrían prevenirse
