El proyecto enviado por el Ejecutivo Nacional al Senado ya genera réplicas en la Legislatura porteña. Mientras el Gobierno Nacional disfraza de «ahorro» un ataque directo a la participación política, la oposición advierte sobre un intento de proscripción encubierta de fuerzas menores.
El desembarco del proyecto de reforma electoral de Javier Milei en el Congreso activó las alarmas en la Ciudad de Buenos Aires. Bajo la narrativa de la «eficiencia del gasto», La Libertad Avanza (LLA) busca trasladar al ámbito porteño un esquema que, según denuncian diversos sectores, no busca transparencia sino limitar la competencia y favorecer la concentración del poder.
Desde el bloque Fuerza Por Buenos Aires, el legislador Federico Mochi fue tajante al señalar que los cambios propuestos (como elevar la exigencia de personería de 5 a 10 provincias y subir el piso electoral del 1% al 3%) tienen un objetivo claro: la eliminación de la competencia.
«Es una reforma que busca limitar la participación política. LLA toma decisiones según su conveniencia momentánea. La eliminación de las PASO es una herramienta para condicionar al peronismo y que Milei discipline a su propia fuerza», denunció Mochi.
El legislador advirtió que estas medidas obligarían a las expresiones políticas más chicas a diluirse en frentes mayoritarios, perdiendo su identidad y eliminando la diversidad de voces en el cuarto oscuro.
Por su parte, la titular del bloque libertario, Pilar Ramírez, alineada con el discurso de la Casa Rosada, apeló a la confrontación directa en redes sociales, tildando al sistema actual de «capricho político pagado con impuestos». Sin embargo, desde la oposición señalan que el costo de las PASO es ínfimo comparado con el valor de la legitimidad democrática que otorgan.
A este escenario se suma la postura ambigua del oficialismo porteño (PRO). La legisladora Rocío Figueroa intentó desviar el eje de la discusión proponiendo eliminar las elecciones intermedias, bajo el argumento de una «campaña permanente». Esta postura fue rápidamente aprovechada por los sectores más radicalizados de la juventud libertaria para insistir con el desmantelamiento del sistema de primarias.
