La Argentina alcanzó en diciembre un récord histórico en la producción de petróleo, con un total de 868.712 barriles diarios, lo que representa un incremento interanual del 14,8% y una suba mensual del 2,3%. El dato fue celebrado por el Gobierno nacional, que volvió a presentar el desempeño del sector energético como uno de los principales logros de su gestión.
«Argentina tuvo en diciembre el mejor mes de su historia en producción de petróleo», destacó la Secretaría de Energía a través de un posteo oficial, donde atribuyó el resultado a la combinación de reglas claras, inversión privada y un Estado que «ordena y deja producir».
Sin embargo, detrás del récord productivo persisten interrogantes sobre el verdadero impacto de este crecimiento en la economía cotidiana. A pesar del fuerte aumento en la extracción, impulsado principalmente por Vaca Muerta, los beneficios no se reflejan en una baja de los combustibles ni en un alivio para los costos internos, que continúan presionando sobre la inflación y el bolsillo de los consumidores.
Según datos oficiales, el buen desempeño del sector permitió que la balanza energética registrara en diciembre un superávit de US$ 893 millones, producto de exportaciones por US$ 1.067 millones e importaciones por apenas US$ 174 millones. En el acumulado de 2025, el saldo positivo alcanzó los US$ 7.815 millones, una mejora de US$ 2.085 millones frente al mismo período de 2024.
El informe indica que el mayor aporte de divisas provino del aumento de las exportaciones, que crecieron en US$ 1.369 millones, y de una fuerte caída de las importaciones, por US$ 716 millones. Este último punto, no obstante, también está asociado al freno de la actividad económica y a la menor demanda interna de energía, más que a una expansión virtuosa del mercado.
Mientras el Gobierno celebra cifras récord y superávits en dólares, el desafío pendiente sigue siendo el mismo: traducir el boom petrolero en desarrollo productivo, precios accesibles y mejoras concretas para la población. Por ahora, el récord energético convive con tarifas en alza, combustibles caros y un impacto limitado en el entramado económico local.

