Perú atraviesa una de las elecciones presidenciales más reñidas de su historia reciente. Con más del 95% de las actas escrutadas, el candidato de izquierda Roberto Sánchez logró revertir la tendencia inicial y pasó al frente sobre Keiko Fujimori, aunque la diferencia sigue siendo mínima y el resultado definitivo permanece abierto.
Según los últimos datos difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Sánchez reúne poco más del 50% de los votos válidos y aventaja a la candidata de Fuerza Popular por aproximadamente 26.000 sufragios. La distancia representa apenas unas décimas porcentuales sobre un padrón superior a los 27 millones de electores.
Durante las primeras horas del conteo, Fujimori había encabezado el escrutinio gracias al respaldo obtenido en Lima y en las principales ciudades de la costa peruana. Sin embargo, la incorporación progresiva de los votos provenientes de regiones andinas y rurales, históricamente más cercanas a los sectores progresistas, modificó el escenario y permitió que Sánchez tomara una leve ventaja.
Pese al cambio de tendencia, la incertidumbre continúa. Las autoridades electorales aún deben procesar cerca del 5% de las actas, además de contabilizar votos emitidos en el exterior y revisar mesas observadas cuya validación podría extenderse durante varios días.
Desde la ONPE recordaron que el único resultado con validez jurídica será el escrutinio oficial completo y pidieron esperar el procesamiento del total de las actas antes de realizar interpretaciones definitivas. Incluso una vez alcanzado el 100% del conteo, el Jurado Nacional de Elecciones podría intervenir para resolver eventuales observaciones o impugnaciones.
Mientras Fujimori concentró su fortaleza electoral en los grandes centros urbanos y representa la continuidad del espacio fujimorista, Sánchez, considerado un heredero político del expresidente Pedro Castillo, encontró su principal apoyo en las regiones del interior y entre los sectores rurales.
Más allá de quién resulte finalmente electo, el próximo presidente deberá enfrentar un complejo escenario institucional. El Congreso peruano aparece fragmentado y será clave para la gobernabilidad. El partido de Keiko Fujimori se consolida como la primera minoría parlamentaria, mientras que el espacio de Sánchez ocupa el segundo lugar, por lo que ambos necesitarán construir acuerdos con otras fuerzas políticas para impulsar sus proyectos.
Con una diferencia de apenas unas décimas y miles de votos aún por contabilizar, Perú permanece en suspenso a la espera de conocer quién ocupará la presidencia en un contexto marcado por la inestabilidad política. En la última década, el país tuvo una sucesión de gobiernos que promediaron apenas un año de permanencia en el poder, un dato que refleja la magnitud de los desafíos que deberá afrontar la próxima administración.
