La Casa Militar asumirá el control integral de la Quinta de Olivos y 12 trabajadores civiles fueron desplazados. La decisión se conoció después de que trascendiera una contratación de alimentos que contempla hasta 29 toneladas de carne por unos $500 millones. Mientras el Gobierno habla de una reestructuración por motivos de seguridad, fuentes vincularon los despidos con el malestar de Milei por las filtraciones.
La Quinta de Olivos quedó en el centro de una nueva polémica luego de que el Gobierno resolviera desplazar a 12 trabajadores civiles que cumplían distintas tareas en la residencia presidencial y avanzar con un esquema en el que la Casa Militar asumirá el control integral de la seguridad y parte de los servicios.
La decisión se conoció horas después de que tomara estado público una contratación de alimentos para la Casa Rosada y Olivos por un monto cercano a los $500 millones, que contempla hasta 29 toneladas de carne, además de pollo, pescado y embutidos. La documentación corresponde a una orden de compra abierta, por lo que las cantidades consignadas representan topes previstos y no necesariamente productos que serán efectivamente adquiridos en su totalidad.
El Gobierno justificó oficialmente la reestructuración por razones vinculadas con la seguridad presidencial y anunció que la transferencia de responsabilidades a la Casa Militar se completará en un plazo de hasta 60 días. También señaló que la medida permitirá reducir la estructura formal y separar las funciones de seguridad, administración y control.
Sin embargo, la versión que circuló en sectores de la Casa Rosada apunta a otro motivo. Según fuentes citadas por La Política Online, Milei habría reaccionado con enojo ante las filtraciones sobre el funcionamiento interno de la residencia y la compra de alimentos. De acuerdo con esa versión, el malestar habría derivado en la salida de los trabajadores y en su reemplazo por personal de las Fuerzas Armadas.
Entre los trabajadores alcanzados por la medida se encuentran personas que desempeñaban tareas de cocina, atención y mantenimiento, mientras que el nuevo esquema prevé una mayor presencia de personal militar en la residencia.
La controversia se instaló así alrededor de dos hechos que ocurrieron prácticamente en simultáneo: una millonaria contratación de alimentos y una fuerte modificación del personal de Olivos. Mientras la explicación oficial se concentra en cuestiones de seguridad y reorganización administrativa, las versiones periodísticas apuntan al enojo presidencial por las filtraciones.
